NO BASTA CON DECIR: TODO ES UNA ILUSIÓN I


No es que piense que el budismo, taoísmo… sean disciplinas incapaces de ayudar al ser humano a mitigar su sufrimiento en cualquier circunstancia, e incluso alcanzar una forma de afrontar la vida más plena. No. Pero tampoco me siento a gusto presentándole a la gente el mensaje de que su única manera de enfrentarse a la vida es aceptar que todo es impermanente y profundamente irreal.
Después de cada artículo pienso en la personas que saben que mañana se les cumple el plazo de la hipoteca y no tienen dinero para afrontarlo, o que saben que el salario o pensión ya no les da para comer todo el mes; en los niños que ven el sufrimiento de sus padres porque no pueden pagarles los gastos más perentorios; a esa persona que sale todo los días a encontrar un trabajo digno y sólo le ofrecen basura o nada … Ante esto lo de “no te preocupes, todo es una ficción” queda un poco patético.
Alguien me puede acusar: “entonces   ¿para qué tienes un blog que básicamente se preocupa de profundizar en las conocimientos del budismo Zen y el Tao?
Mi respuesta sería que son las disciplinas filosóficas que más han esclarecido mi mente y más paz han dado a mi espíritu. Además de ayudarme a luchar por conseguir una vida mejor para mí y los que me rodean.
Pero todo pensamiento, todo saber, toda ciencia tiene un recorrido, un espacio de aplicación y unas limitaciones. Además de que los cambios en la realidad donde se aplican hacen que necesiten adaptaciones.
Buda diría (perdón por las pretensiones): “todos estos problemas y sus soluciones están recogidas en mis enseñanzas. Lo malo es que los que hablan en mi nombre no han sabido poner el énfasis en los aspectos claves de lo dicho, y lo hecho por mí.”
Efectivamente. El primer planteamiento de Buda fue retirarse al bosque. Romper con el sistema social. Romper con las ataduras sociales: no casa, no vestidos, no posesiones materiales… POR LO TANTO: NO TRABAJO ASALARIADO, NO HIPOTECA, NO PLAZOS… NO DEPENDENCIA DE LOS AMOS: JEFES, AUTORIDADES…

EL TRIUNFO DE LAS FINANZAS Y EL OCASO DE OCCIDENTE II

¿Quién va a trabajar por la mañana pensando que lo más importante que tiene que hacer ese día es maximizar el valor del accionista? A veces, parece que los ideólogos del capital pensaran que eso es lo que todos debiéramos hacer, lo cual sólo demuestra cuán desconectados están de la realidad. La mayor parte de las empresas humanas, en particular las más valiosas y significativas, son en ese sentido industrias, centradas ante todo en hacer lo que hacen: desde este punto de vista antropológico, la atención sanitaria y la educación son industrias.
O por lo menos lo son desde el punto de vista de la gente que trabaja en ellas. Pero muchas de estas empresas están cada vez más en manos de personas que no las consideran industrias, sino negocios, y la finalidad de un negocio es pura y simplemente ganar dinero. Las actitudes del propietario de un negocio son distintas de las de la gente que trabaja en una industria; desde el punto de vista del primero, las maneras de actuar de una industria permanecen apegadas a prácticas heredadas del pasado,  obstinadamente ineficientes, obstinadamente indiferentes a las realidades fundamentales del funcionamiento del mundo. Al dinero no le interesa de qué se ocupa la industria; lo único que quiere es hacer más dinero, y el modo específico en que lo hace, aunque no del todo indiferente, tiene mucho de medio para un fin: el rendimiento del capital es el hecho más importante, mientras que los detalles humanos o culturales implicados no son nada más que eso, meros detalles. Para los trabajadores industriales, las actitudes y el pensamiento de la empresa-negocio se resumen a menudo en la abreviatura «contables», como cuando dicen «Queremos hacer tal o cual cosa, pero los contables no nos lo permitirán», o «Tal o cual cosa acostumbraba a funcionar bien, pero luego los contables se apoderaron de ella». Hollywood, por ejemplo, era una industria, primordialmente involucrada en la producción de películas, en los tiempos en que hacía muchas más películas; ahora es un negocio cuya principal preocupación es hacer dinero. Produce películas más espectaculares, más estúpidas y en menor número, pero cuando tienen éxito, el dinero que gana es tanto que, en palabras de Julia Phillips, la productora de Tiburón, «no hay tope».

¡Huy! Por qué todo el mundo debe a todo el mundo y nadie puede pagar

John Lanchester

EL TRIUNFO DE LAS FINANZAS Y EL OCASO DE OCCIDENTE I

Las ideas que Margaret Thatcher encarnaba -el libre mercado, la desregulación y el poder de las finanzas- no eran nuevas en la historia británica. Lo nuevo era la medida en que los  intereses financieros no eran ya sólo importantes, sino abrumadoramente dominantes. Una buena parte de la historia económica de Gran Bretaña tiene que ver con la lucha entre los intereses financieros y los industriales -entre la City y los hombres de las Midlands- y se reduce fundamentalmente al sentimiento de agravio y de incomprensión que sufren los fabricantes ingleses. Desde el punto de vista de las personas que producen cosas, la City siempre desea hacer dinero demasiado rápidamente y asumiendo muy poca responsabilidad: quiere obtener una gran tajada de los negocios como rendimiento de su capital, es impaciente respecto del crecimiento lento, no entiende la importancia de la inversión y las relaciones personales y sólo aspira, como en un casino, a conseguir un rendimiento espectacular en el plazo más breve posible. La visión recíproca, la de la City, ha sostenido que los fabricantes se quejan siempre, que han perdido la capacidad de controlar su fuerza de trabajo y se permiten ser rehenes de los sindicatos, que tienen una tendencia, propia de granjeros, a lamentarse de las condiciones comerciales cualesquiera que sean las circunstancias (“¡La libra está demasiado alta, nadie puede comprar nuestro producto!” “¡La libra está demasiado baja, no podemos comprar las materias primas!”) y que no pueden entender que el objetivo final de todo negocio es ganar dinero y que todo lo demás es un medio para lograr ese fin.
Ésta era la diferencia cultural más significativa. Hay una profunda diferencia antropológica y cultural entre una industria y un negocio. Una industria es una institución cuya finalidad primordial es producir algo, y tiene el beneficio económico como una consecuencia. La industria automotriz produce coches, la de la televisión produce programas de TV, la editorial produce libros, y con un poco de suerte todas ganan dinero, pero la mayor parte de la gente que está en ellas comprometida no considera el dinero como la finalidad y la justificación última de lo que hacen. El dinero es una consecuencia de la actividad de la empresa, no su fundamental razón de ser…

¡Huy! Por qué todo el mundo debe a todo el mundo y nadie puede pagar

John Lanchester

HONRADOS HAY A MILES III

En algún momento de la conversación había desconectado. El sol descendía en el horizonte como si quisiera esconderse del espectáculo. Los débiles rayos atravesaban los cristales y le daba un ambiente cálido a la estancia. Una canción, al principio lejana, se adentraba en su mente ... Que el mundo fue y será una

porquería,
ya lo sé;
en el quinientos seis
y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos,
contentos yamargaos,
valores y dubles,
pero que el siglo veinte es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue;
vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos.


Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
Todo es igual; nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.
Que falta de respeto,
que atropello a la razón;
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón.
Mezclaos con Stavisky,
van Don Bosco y la Mignon,
don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril;
El que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale nomas, dale que va,
que allá en el horno nos vamo a encontrar.
No pienses más, échate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o está fuera de la ley.

Tango: Siglo XX cambalache

PERO SIENDO  TANTOS LOS HONRADOS

PORQUE NO ACABAMOS YA CON LOS ESTAFADORES

QUE NOS HACEN LA VIDA IMPOSIBLE

EL TANGO DEL SIGLO XXI TIENE QUE SER OTRO

HONRADOS HAY A MILES II


-”La persona real es la que siempre va escondiendo una cojera interior: es nacionalista pero no nació en esa tierra, alardea de inteligente pero sabe que es un petardo, se llama honrado pero le roba a su abuelita… Los políticos de la nueva era tienen siempre que esconder alguna “debilidad”, saben que son inferiores a los demás pero eso les insufla la fuerza y el deseo de venganza necesaria para mentir, dar puñaladas por la espalda, presentar la imagen adecuada en cada momento… es un ser real: de carne y hueso: de verdaderas emociones: un hombre de organización perfecto. Sabe que su vida, en toda la extensión de la palabra, depende del partido. Fuera de la política sólo le espera los calcetines con agujeros”.
Iba a decir algo pero me corto con un gesto y siguió hablando: -”La ideología, ¡por favor! Eso está bien para la universidad. La ideología sólo es la grasa que suaviza las tragaderas de los ciudadanos. Lo importante es el interés del estado: eso es lo sagrado. Métetelo en la cabeza. Todo mensaje tiene dos niveles: el superficial, o sea el bien común, los conceptos ideológicos, las monsergas; y el medular: el verdadero fin, que siempre es el bien del estado y de la organización. Olvidate de la verdad, la gente no la quiere. Sólo son manías de intelectuales románticos (menos mal que ya van desapareciendo). El verdadero intelectual es el orgánico. El que sabe conjugar estrategia y realidad, deber e interés, sociedad y organización”.
-“No te veo ” – siguió con su verborrea-”No te veo pero tienes tiempo. Sería una pena que con todas tus magnificas dotes fueras una persona prescindible… “

 

 

HONRADOS HAY A MILES I


Hacía poco que ocupaba un puesto de responsabilidad.
Sus esfuerzos eran infructuosos; a pesar de intentar estudiar cada problema por resolver y actuar de la manera más justa: siempre le pisaba los callos a un compañero de partido, o a alguien de importancia social, o a alguna empresa …
Cuando no era porque la verdad vertida en sus declaraciones se le atragantaba a algunos, era que dejaba en paños menores estrategias de dudosa respetabilidad, o era que hacia algo en un momento inadecuado …
No lo hacía adrede, le salía naturalmente. Siempre le había guiado un planteamiento claro: ser honesto y justo.
Aquel día había sido citado por uno de los líderes, actualmente parlamentario…  
-” Creo que no has entendido bien lo que esperamos de ti. Personas que cumplan honradamente con su labor las tenemos a miles. Levantas una piedra y te encuentras un montón. Es muy fácil decir la verdad, ser justo… Pero no es lo que necesitamos…
Realmente lo escaso son aquellos que parecen justos y honestos pero saben dinamizar los intereses de los que realmente tienen que decir algo en el país. Olvídate de la verdad, la honestidad, eso es para la gente llana. Para el pueblo. Ellos no entienden la dinámica del poder. Son como niños: quieren un padre que les de comer y no les coma el coco con demasiadas verdades. La sinceridad es mala para todo...Métete esto en la cabeza: honrados nos sobran...
Eres inteligente, eficaz, pero no sé… Quizás seas demasiado autosuficiente… no inspiras confianza. La brillantez deslumbra al vulgo, pero acojona a tus compañeros con responsabilidad. Se te ve bien contigo mismo, no alardeas de tus puntos fuertes. Sobre todo tiendes a basarte en ti mismo; no te dejas aconsejar…Hay que ser permeable a la presión exterior, ser dinámico y, sobre todo, flexible: captar el viento dominante. Tu perfil es bueno para una ONG, pero debes comprender que un partido es otra cosa. Es un mundo más humano. Un mundo con seres más imperfectos, más llenos de las pasiones “…

 

 

 

LA COMODIDAD, LA CARCOMA DE NUESTRA SOCIEDAD III

Esta tendencia es muy perjudicial, asegura Nevado, miembro de Psicólogos sin fronteras, ya que “si un experto o un político es el encargado de tomar las decisiones que te afectan, cuando las cosas vayan mal le podrás echar la culpa, pero las consecuencias las vas a pagar tú. Y si todo sale bien, será él quien se lleve el mérito. No solemos ser conscientes de que, al delegar en otro, le estamos dando un gran poder”.

Confiar en que el experto se encargue de analizar los problemas y de recetar las soluciones, y esperar que sean otros quienes nos resuelvan los problemas tiene que ver con la creencia de que no plantearse preguntas hace que se disfrute más de la vida. Para Nevado tales ideas son ciertas, pero sólo como parte de un mecanismo psicológico perverso. “Cuando el ser humano se enfrenta a un problema suele utilizar varios mecanismos mentales de defensa, entre los que aparece el de negación de la realidad. No querer conocer lo que nos pasa está muy bien porque te evita problemas en primera instancia, pero estás construyendo una situación falsa que terminará por manifestarse”.Puede que se sea más feliz, pues, pero sólo durante un rato.

Esta situación, asegura Nevado, resulta muy común en la vida cotidiana. “Es muy habitual preguntar a una familia por las relaciones entre sus miembros y que te contesten que son buenas. Pero si indagas un poco, rápidamente aparecen los conflictos. Y así ocurre también en la vida social.  Basta con pensar en la situación económica de los últimos años, cuando todos éramos felices en nuestra ignorancia”. Como las cosas iban bien, no nos preocupábamos de nada, según Nevado. Nadie tenía ni idea sobre el diferencial de la deuda ni sobre las calificaciones de las agencias de rating. Y nadie le daba muchas vueltas a la letra pequeña de las hipotecas que firmaba. Esa inconsciencia un tanto temeraria es lo que puede calificarse de “felicidad falsa”.

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LA COMODIDAD, LA CARCOMA DE NUESTRA SOCIEDAD II

Sin embargo, esta cuestión no puede abordarse sin tener en cuenta las características de nuestra sociedad, cada vez más conformada por entornos que se alimentan de información compleja y que requieren de lecturas expertas. Eso supone no sólo que aumente el número de especialistas, sino que los ciudadanos hemos de confiar cada vez más en ellos, dada la dificultad para ampliar nuestro conocimiento hasta los extremos necesarios para tomar las decisiones correctas. Buena parte de la sociología actual viene insistiendo en que sin la confianza en que los sistemas expertos harán bien su trabajo (esto es, sin la confianza en la actuación de profesionales como el médico, el ingeniero o el piloto de avión, por ejemplo), nuestra existencia cotidiana sería muy angustiante.

El problema reside en que no podemos llevar esta tendencia al extremo, tal y como nos está ocurriendo. Como se asegura en el artículo, si no sabemos de un tema, tendemos a evitar  la información referente a él. Así ha ocurrido con la recesión: los participantes en el estudio que se sentían más afectados por la mala situación económica evitaban la información sobre la capacidad del Gobierno para manejar la economía, pero no la eludían cuando se hablaba de noticias positivas. Al mismo tiempo que mostraban su cansancio por tanto catastrofismo, delegaban la solución en personas que probablemente no fuesen las más apropiadas para solucionar la situación.

En los entornos complejos, donde la información no es transparente, solemos delegar la acción en quienes se supone que saben manejar la situación. Pero esa tendencia está también en el origen de esta crisis, como señala el psicólogo Manuel Nevado, ya que mucha gente depositó esa confianza de manera irracional en personas o entidades que no lo merecían. “Si alguien es inseguro, cualquiera que sepa ilusionarle le puede conducir rápidamente donde no quiere  ir. Hay otras personas que son conscientes de que detrás de tanta promesa hay letra pequeña, pero no todo el mundo está dispuesto a hacer el esfuerzo de informarse”.

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LA COMODIDAD, LA CARCOMA DE NUESTRA SOCIEDAD I

Mejor no meterte en líos. Cuanto menos sepas, más feliz vas a ser. Esta es una de las creencias más firmemente instauradas en nuestra sociedad, que entiende que cuanto mayor sea nuestro caudal de conocimientos, más grande será nuestra insatisfacción vital. Se trata de una idea muy presente a lo largo de nuestra historia y que ahora regresa con fuerza. Como señala el estudio Ignorance is bliss (La ignorancia es felicidad) realizado por investigadores de la Universidad de Waterloo, de Ontario (Canadá), en entornos complejos como son los presentes, nos interesa cada vez menos disponer de las informaciones pertinentes y de la capacidad de enjuiciamiento precisa y preferimos confiar la resolución de problemas a expertos y autoridades políticas.

En ese contexto, señala el estudio, es muy difícil que la sociedad se decida a participar activamente en la resolución de temas comunes. La gente no quiere complicaciones, quiere que alguien le solucione sus problemas. Y ello porque, asegura Fermín Bouza, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, “la sociedad de masas es muy perezosa. La dificultad que tienen sus integrantes en usar el tiempo para pensar hace que depositen su confianza en el pensamiento ajeno, y eso es muy perverso”. En realidad, cuando decimos que ponemos nuestra confianza en los expertos, “estamos utilizando un eufemismo para decir que no queremos emplear nuestro tiempo en pensar”.

Para Bouza, esa idea de que la ignorancia es la puerta de la felicidad, subyace en muchas de las actitudes de nuestra sociedad. Por eso, “el pueblo llano tiende a mirar mal y a ridiculizar a quien tiene pensamiento propio”. Una actitud que, lejos de poseer aspectos beneficiosos, se convierte en “una de las armas más importantes de control social”.

En el mismo sentido apunta el citado artículo, que se compone de una serie de cinco estudios realizados entre 2010 y 2011 entre adultos estadounidenses y canadienses y que concluye que cómo “existe una línea directa entre la ignorancia acerca de un tema y la dependencia y confianza plena en el Gobierno para tratar dicho asunto”.

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QUÉ PASO CON CREDITOWN

Creditown es una comunidad donde residen diez habitantes. Todos ellos trabajan en la única empresa que se ubica en el pueblo,  Creditwon ArtCraft. Cada uno de ellos percibe 100 $ al mes; por tanto el valor económico mensual de la comunidad sería:

10 habitantes x 100 $ = 1.000 $  

Gasto utilizable dinero real: 1.000 $

Gasto utilizable dinero disponible: 1.000$

Un dia llega una nueva empresa a Creditown:  Creditown Bank. Está habla con los habitantes de la localidad y les ofrece, a cambio de domiciliar su nómina, una tarjeta de debito que les permite un disponible monetario del valor de su sueldo ( o sea si te gastas los 100 $ de tu nómina, te permite gastar otros 100), más una  tarjeta de crédito de 500 $ disponibles para cualquier compra que se les ocurra…

Por tanto el valor mensual económico de la comunidad sería ahora:

10 habitantes x 100 $ (sueldos)= 1.000 $  

10 habitantes x 100 $ (disponible)= 1.000 $

10 habitantes x 500 $ (crédito)= 5.000 $

Gasto utilizable dinero real: 1.000 $

Gasto utilizable dinero disponible: 7.000$

 

Economia disponible= 7 x Economia Real

Los habitantes de Creditown se pulieron en un mes todos los billetes.

¿Qué será ahora de Creditwon?