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SI LOS TIENES COGIDOS POR LA CARTERA, TAMBIEN TIENES SU CONCIENCIA
“it is difficult to get a man to understand something when his salary depends upon his not understanding it”
“Es difícil encontrar un hombre que comprenda algo cuando su salario depende de no comprenderlo”
Upton Sinclair
Documental: Una verdad incomoda.
Muchos políticos, periodistas … actuales no tienen donde caerse muertos, si pierden el “puestito” les espera el duro frío de la calle. Son inútiles que, conscientes de su incapacidad, hacen de su labor un acto de supervivencia.
Ellos crean opinión, nos rigen y diseñan nuestro futuro. ¿Pero están pendientes de la comunidad o de mantener su ritmo de vida?…
Si contradicen a su grupo, o se desvían de la doctrina, ya saben lo que les espera.
Su labor: mentir, engañar, desviar la atención de los problemas reales, echar la culpa a otros de sus propios errores… En fin, emponzoñar nuestra sociedad.
Día tras día intentan que sus mentiras se conviertan en nuestra verdad. Y todo por mantener los garbanzos.
Oígalos hablar … léalos …
Antes de intentar comprender sus posturas, pregúntense:
¿Quién les paga?
¿ De qué viven?
Si los tienes cogidos por los huevos, también tienes su corazón.
Si los tienes cogidos por el estómago, también tienes su conciencia.
EL ESTADO Y EL SECUESTRO DE LA RAZÓN : OVEJAS, ODIO Y MIEDO,
Cerca de las once en el Departamento de Registro, donde trabajaba Winston, sacaban las sillas de las cabinas y las agrupaban en el centro del vestíbulo, frente a la gran telepantalla, preparándose para los Dos Minutos de Odio.
Un momento después se oyó un espantoso chirrido, como de una monstruosa máquina sin engrasar, ruido que procedía de la gran telepantalla situada al fondo de la habitación. Era un ruido que le hacía rechinar a uno los dientes y que ponía los pelos de punta. Había empezado el Odio.
Como de costumbre, apareció en la pantalla el rostro de Emmanuel Goldstein, el Enemigo del Pueblo. Del público salieron aquí y allá fuertes silbidos. La mujeruca del pelo arenoso dio un chillido mezcla de miedo y asco. Goldstein era el renegado que desde hacía mucho tiempo (nadie podía recordar cuánto)… y luego se había dedicado a actividades revolucionarias, había sido condenado a muerte y se había escapado misteriosamente, desapareciendo para siempre. Los programas de los Dos Minutos de Odio variaban cada día, pero en ninguno de ellos dejaba de ser Goldstein el protagonista…Todos los actos de sabotaje, herejías, desviaciones y traiciones de toda clase procedían directamente de sus enseñanzas.
En cierto modo, seguía vivo y conspirando.
Quizás se encontrara en algún lugar enemigo, a sueldo de sus amos extranjeros, e incluso era
posible que, como se rumoreaba alguna vez, estuviera escondido en algún sitio de la propia Oceanía.
Y mientras gritaba, por detrás de él desfilaban interminables columnas del ejército de Eurasia, para que nadie interpretase como simple palabrería la oculta maldad de las frases de Goldstein. Aparecían en la pantalla filas y más filas de forzudos soldados, con impasibles rostros asiáticos; se acercaban a primer término y desaparecían. El sordo y rítmico clap-clap de las botas militares formaba el contrapunto de la hiriente voz de Goldstein.
Antes de que el Odio hubiera durado treinta segundos, la mitad de los espectadores lanzaban incontenibles exclamaciones de rabia. La satisfecha y ovejuna faz del enemigo y el terrorífico poder del ejército que desfilaba a sus espaldas, era demasiado para que nadie pudiera resistirlo indiferente. Además, sólo con ver a Goldstein o pensar en él surgían el miedo y la ira automáticamente. En su segundo minuto, el odio llegó al frenesí. Los espectadores saltaban y gritaban enfurecidos tratando de apagar con sus gritos la perforante voz que salía de la pantalla.
La joven sentada exactamente detrás de Winston, aquella morena, había empezado a gritar: «¡Cerdo! ¡Cerdo! ¡Cerdo!», y, de pronto, cogiendo un pesado diccionario de neolengua, lo arrojó a la pantalla. El diccionario le dio a Goldstein en la nariz y rebotó. Pero la voz continuó inexorable. En un momento de lucidez descubrió Winston que estaba chillando histéricamente como los demás y dando fuertes patadas con los talones contra los palos de su propia silla.
Lo horrible de los Dos Minutos de Odio no era el que cada uno tuviera que desempeñar allí un papel sino, al contrario, que era absolutamente imposible evitar la participación porque era uno arrastrado irremisiblemente.
1984
George Orwell
Era entonces mucho más anarquista que revolucionario
[...] Su ánimo estaba siempre alerta. Ignoraba el entorpecimiento, las somnolencias, las huidas, los regates, las treguas, las prudencias, el respeto. Se interesaba por todo y nunca daba nada por sentado. Frente a un objeto, en vez de escamotearlo en provecho de un mito, de una palabra, de una impresión, de una idea preconcebida, lo miraba; no lo abandonaba antes de haber comprendido sus circunstancias, sus múltiples sentidos. No se preguntaba lo que había de pensar, lo que hubiera sido original o inteligente pensar; simplemente pensaba en ello [...].
No tenía por supuesto ninguna intención de llevar una existencia de ratón de biblioteca; aborrecía las rutinas y las jerarquías, las carreras, los hogares, los derechos y los deberes, todo lo serio de la vida. No se resignaba a la idea de tener un oficio, colegas, superiores, reglas que observar y que imponer; nunca sería un padre de familia, ni siquiera un hombre casado. [ ... ] La obra de arte, la obra literaria, era a sus ojos un fin absoluto. [...] Las discusiones metafísicas le hacían encogerse de hombros. Se interesaba por las cuestiones políticas y sociales [...] pero su asunto propio era escribir, el resto venía después. Por otra parte era entonces mucho más anarquista que revolucionario.
Memorias de una joven formal
Simone de Beauvoir
Historia de la Filosofía en el siglo XX
Christian Delacampagne
En cualquier caso, yo seguiré del lado de Espartaco, nunca con los Césares
Y aquella posibilidad lo colocaba frente al meollo terrible de la cuestión: ¿era el marxismo apenas una «ideología» más, una forma de falsa conciencia que llevaba a las clases oprimidas y a sus partidos a creer que luchaban por sus propios fines cuando en realidad estaban beneficiando los intereses de una nueva clase gobernante? .. El solo hecho de pensarlo le producía un intenso dolor: la victoria de Stalin y su régimen se alzaría como el triunfo de la realidad sobre la ilusión filosófica y como un acto inevitable del estancamiento histórico.
Habría que admitir también que la URSS no había sido más que la precursora de un nuevo sistema de explotación y que su estructura política tenía que engendrar, inevitablemente, una nueva dictadura, si acaso adornada con otra retórica…
En cualquier caso, yo seguiré del lado de Espartaco, nunca con los Césares, y… voy a sostener mi confianza en la capacidad de las masas trabajadoras para liberarse del yugo del capitalismo, pues quien ha visto a esas masas en acción sabe que es posible. Los errores de Lenin, sus propias equivocaciones, las del partido bolchevique que permitieron la deformación de la utopía, nunca podrían achacarse a los trabajadores…
Y era que leyendo y escribiendo sobre cómo se había pervertido la mayor utopía que alguna vez los hombres tuvieron al alcance de sus manos, zambulléndome en las catacumbas de una historia que más parecía un castigo divino que obra de hombres borrachos de poder, ansias de control y pretensiones de trascendencia histórica, había aprendido que la verdadera grandeza humana está en la práctica de la bondad sin condiciones, en la capacidad de dar a los que nada tienen, pero no lo que nos sobra, sino una parte de lo poco que tenemos. Dar hasta que duela, y no hacer política ni pretender preeminencias con ese acto, y mucho menos practicar la engañosa filosofía de obligar a los demás a que acepten nuestros conceptos del bien y de la verdad porque (creemos) son los únicos posibles y porque, además, deben estamos agradecidos por lo que les dimos, aun cuando ellos no lo pidieran.
Y aunque sabía que mi cosmogonía resultaba del todo impracticable «y qué carajo hacemos con la economía, el dinero, la propiedad, para que todo esto funcione?, ¿y qué coño con los hijos de puta de nacimiento?), me satisfacía pensar que tal vez algún día el ser humano podía cultivar esta filosofía, que me parecía tan elemental, sin sufrir los dolores de un parto ni los traumas de la , obligatoriedad: por pura y libre elección, por necesidad ética de ser solidarios y democráticos.
El hombre que amaba a los perros
Leonardo Padura
-Eres comunista, ¿no? II
-Eres comunista, ¿no?
-Pero con “c” minúscula.
-¿Qué carajo significa eso de «c minúscula», anglicón?
-Quizá soy comunista desde el punto de vista filosófico, pero no institucional. En discordia con unos y otros, básicamente.
-Así que lo tuyo era la tercera vía -dice Bernie Luger con sorna, su tono cada vez más acalorado a pesar de los tranquilizadores acordes de Simon and Garfunkel que suenan de fondo-. Un puto liberal siempre a cubierto, con L mayúscula y polla minúscula.
Mundy sabe por experiencia que en estos momentos es mejor no oponer resistencia.
-En fin, yo mismo fui esa clase de persona en otro tiempo -prosigue Luger, inclinándose ahora por encima de Nita pero bajando la voz-. Tomé la tercera vía, el camino de la paz y la puta concordia. Y te diré una cosa, tío. No hay puta tercera vía. Eso es evadirse. A la hora de la verdad, solo hay una vía. ¿Saltamos a bordo del puto tren de la historia, o nos quedamos al lado de los raíles rascándonos el culo como cobardes británicos mientras vemos pasar el puto tren? -Mundy recuerda que Sasha planteaba poco más o menos la misma pregunta en sus cartas, pero se lo reserva-. ¡Y yo, tío, por Dios que voy en ese tren! Voy en ese tren de maneras que tú ni siquiera soñarías, maneras que ni te atreverías a soñar… ¿me oyes, compañero? ¿Me oyes?
-Alto y claro, muchacho. Solo que no sé de qué me estás hablando exactamente.
-Entonces, tío, considérate afortunado, joder, porque igual te morías si lo supieras. -En su pasión ha agarrado a Mundy del antebrazo con mano trémula. De pronto deja de apretar y recurre a su sonrisa de pedigüeño-. Era broma, ¿vale? Te quiero, anglicón. Tú nos quieres a nosotros. No he dicho una sola palabra, ni tú la has oído. Aunque nos arranquen las putas uñas. Júramelo, tío. ¡Júramelo!
-Bernie, ya me he olvidado -asegura Mundy, y de camino a casa piensa con desasosiego que no hay nada que un amante engañado no esté dispuesto a hacer para disimular su fragilidad.
Amigos absolutos
John le Carré
-Eres comunista, ¿no? I
Y también está -como diría Hemingway- el bueno de Bernie Luger, un pintor barbudo, rico y minúsculo, seguidor del action painting, con su modelo cubana Nita, que nunca posa para él, porque ¿cómo va a posar? ¡Bernie ya no pinta carne femenina, joder, ya pasa de esa mierda, tío! Sus obras maestras de dos metros y medio de altura son avernos negros y carmesí sobre el Día del Juicio; su obra en curso es un tríptico del bombardeo con napalm de Minnesota, tan alto que necesita una escalera. ¿Todos los pintores bajos pintan lienzos enormes? Mundy sospecha que sí.
Bernie -si uno ha de creerle, y más le vale- es el mayor libertario y defensor de la libertad desde Thoreau, cuyos textos lee en voz alta en sus fiestas hasta el amanecer, mientras mira por encima del abismo marrón de un púlpito español que, según él, le regaló el Che Guevara en agradecimiento por servicios que no puede revelar. Bernie ha practicado la desobediencia civil en Memphis. Ha perdido el conocimiento bajo las porras de la Guardia Nacional más veces de las que recuerda… ¿Ves esta cicatriz? Ha encabezado manifestaciones en Washington y se ha podrido en la cárcel por insubordinación.
Los Panteras Negras lo llaman «hermano» y el FBI tiene pinchado su teléfono y lee su correspondencia, eso si uno ha de creerle, cosa que pocos hacen.
¿ Cómo demonios, pues, soporta Mundy a este niño rico, este bocazas con sus gafas de culo de botella, sus monstruosos cuadros, su coleta gris y sus ridículas pretensiones? Quizá sea porque Mundy comprende el estado de permanente terror en que vive Bernie: un soplido podría derribarlo. Nita lo comprende también. Audaz, agreste y de mirada intensa, se acuesta con todos los hombres de Taos en nombre de la libertad humana, pero protege a su pequeño Bernie como una leona…
Amigos absolutos
John le Carré
El hundimiento del capitalismo
El sueño americano se está convirtiendo en pesadilla para la clase media de EEUU
La destrucción de empleo, el repunte del precio de los productos básicos, el encarecimiento de la gasolina y, por su fuera poco, los ajustes impulsados por el gobierno para reconducir sus cuentas públicas que, en última instancia, inciden sobre todos los ciudadanos. Toda una suma de factores que reducen cada vez más la riqueza de los hogares y, como muchos coinciden, hacen plantearse si la clase media está en peligro de extinción.
La clase media de Estados Unidos está siendo destrozada y sistemáticamente aniquilada”, asegura en un artículo el Business Insider. Tan sólo hace falta echar un vistazo a unas cuantas estadísticas para darse cuenta de que el sueño americano se está transformando en una auténtica pesadilla.
No hace tanto tiempo, la mayoría de estadounidenses vivía en casas grandes, las familias tenían uno o dos coches, no tenían problemas para comprar la ropa y los alimentos que quisieran y, la mayoría, aspiraba a enviar a sus hijos a la universidad. Nada hacía prever que el camino que llevaba años siguiéndose iba a cambiar.
La mayoría creció creyendo que si trabajaba duro no tendría ningún problema y que si hacía todo lo que el sistema establecía como bueno, habría un lugar para ellos en la clase media. Hasta que estalló la crisis y el sistema se desmoronó. Ya no hay suficientes buenos empleos para todos. De hecho, ni siquiera hay trabajos poco cualificados para la mayoría.
Más de 7 millones de empleos destruidos
Desde que estalló la recesión se han perdido 7,25 millones de empleos. A menos que se hagan cambios fundamentales en materia económica, financiera y política, los factores que están destruyendo a la clase media no remitirán.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el tiempo medio que un ciudadano está en paro es de 39 semanas. Pero los trabajos cualificados son cada vez más escasos y, de hecho, el país cuenta con un 10% menos de “puestos de trabajo de clase media” que hace una década.
Según datos recogidos por The Wall Street Journal hay 5,5 millones de estadounidenses que están desempleados y, sin embargo, no reciben ninguna prestación por desempleo. Además, el número de empleos de baja remuneración ha aumentado de forma constante durante los últimos 30 años y ahora representan el 41% de todos los puestos de trabajo que hay en Estados Unidos.
Si el panorama no es lo suficientemente desolador, hay más datos que certifican las dificultades a las que deben hacer frente los hogares. En los últimos 12 meses el precio medio de la gasolina en Estados Unidos se ha incrementado en un 30%. En este sentido, un conductor gastará alrededor de 750 dólares más por la gasolina en 2011 que en 2010. Por desgracia, parece probable que el precio del petróleo seguirá subiendo aún más.
Eleconomista. 5/5/2011
Carta a los socialistas actuales
«M. y Mme…:
»Hoy he recibido una noticia que pone de relieve la mezquindad de personas como ustedes, que apenas pasan de ser bolcheviques de salón y para los cuales la revolución es un pasatiempo. Ustedes, que no han sufrido en carne propia la represión, la tortura, el invierno en los campos de trabajo, tienen la posibilidad de renunciar a la lucha cuando ésta no cumple sus expectativas de éxito y protagonismo.
Pero el revolucionario verdadero empieza a serlo cuando subordina su ambición personal a una idea. Los revolucionarios pueden ser cultos o ignorantes, inteligentes o torpes, pero no pueden existir sin voluntad, sin devoción, sin espíritu de sacrificio. Y como para ustedes esas cualidades no existen, les agradezco que tan diligentemente se hayan apartado del camino.
»L.D. Trotski».
El hombre que amaba a los perros
Leonardo Padura
Islandia: la revolución silenciada
Islandia, el país que castiga a los banqueros culpables de la crisis
La gran mayoría de la población occidental sueña desde 2008 con decir “no” a los bancos, pero nadie se ha atrevido a hacerlo. Nadie, salvo los islandeses, que han llevado a cabo una revolución pacífica que ha conseguido no sólo tumbar un gobierno y redactar una nueva constitución, si no encarcelar a los responsables de la debacle económica del país.
La semana pasada fueron detenidas 9 personas en Londres y en Reikjiavik (capital de Islandia) por sus responsabilidad en el colapso financiero de Islandia en 2008, una profunda crisis que devino en una reacción ciudadana sin precedentes que cambió el rumbo del país.
Ha sido la revolución sin armas de Islandia, el país que acoge a la democracia más antigua del mundo (desde el año 930), y cuyos ciudadanos han logrado cambiar a base de manifestaciones y caceroladas. ¿Y por qué el resto de los países occidentales ni siquiera se ha enterado?
La presión ciudadana islandesa ha conseguido no sólo tumbar un gobierno, si no redactar una nueva constitución (en proceso) y meter en la cárcel a los banqueros responsables de la crisis del país. Como se suele decir, si se piden las cosas con educación es mucho más fácil conseguirlas.
Este silencioso proceso revolucionario tiene su origen en 2008, cuando el gobierno islandés decidió nacionalizar los tres principales bancos, el Landsbanki el Kaupthing y el Glitnir, cuyos clientes eran principalmente ingleses, estadounidenses y americanos.
Tras la entrada del Estado en el capital la moneda oficial (krona), se desplomaba y la bolsa suspendía su actividad tras un hundimiento del 76%. Islandia entraba en bancarrota y para salvar la situación, el Fondo Monetario Internacional (FMI) inyectaba 2.100 millones de dólares y los países nórdicos ayudaban con otros 2.500 millones.
Las grandes pequeñas victorias de la gente de a pie
Mientras bancos y autoridades locales y extranjeras buscaban a la desesperada soluciones económicas, el pueblo islandés se echó a la calle y con sus insistentes manifestaciones diarias frente al parlamento de Riekjavik provocó la dimisión del primer ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque.
Los ciudadanos exigían, además, que se convocaran elecciones anticipadas, y lo consiguieron. En abril salió elegido por votación un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por una nueva Primera Ministra, Jóhanna Sigurðardóttir.
Artículo publicado en:
ElConfidencial.com
@Alejandra Abad.- 20/03/2011 (06:00h)










