Borges y el blog: “ Los papiros de Alejandría” (I)

 

Los miré de nuevo. Un tubo cilíndrico de metal, posiblemente aluminio, sin decoración o marca alguna y una vulgar funda plástica con un informe: “Los papiros de Alejandría: escritos de Filón el Judío”: este recogía un bosquejo de las ideas principales del autor de los papiros encontrados en la excavación de los cimientos de un edificio en las afueras de la ciudad egipcia.

No me podía quitar de la cabeza sus últimas palabras:  “ Tengo que tomarme un tiempo. Nos hace falta a los dos. Las cosas no pueden seguir así”.

Dos objetos simples, neutros, sin relevancia…a primera vista. Pero con un poder letal en su interior. Cuantas intrigas, cuantas sucias maniobras para evitar que estos papiros vieran la luz; y eso que hablan de la luz que salvará todos los seres humanos. Intrigas y tretas de los que viven de hablar de verdad y honestidad.

Ella no volvería. – “te quiero demasiado, pero no estoy preparada para sentir un amor como el nuestro.” Demasiado manido; a cuantos habrán dejado en la cuneta con unas palabras similares a estas. A muchos, me imagino. Mentiras, falsedades…

Ocultar la maldad y el latrocinio con un manta de caridad y amor.

Hipocresía y engaño. La falta de coraje para enfrentarse a la realidad. Verdades mentirosas para mantener poder y riquezas.

Abrí con suavidad el cilindro: extraje con cuidado hojas recortadas de lo que debió ser un rollo de papiro en su origen. Estaban escritas en griego. El tacto era algo rugoso. Se podía sentir las vetas del vegetal que se entrecruzaban como si fuera una red. Como algo tan delicado puede tener un poder tan extraordinario. Lo que nació de la luz del Sol como puede portar las entrañas de las tinieblas.

Fui depositando uno a uno sobre la mesa los fragmentos de papiro. Retrocedí unos pasos y los miré como conjunto. -Sólo son palabras-. Recordé el temor reverencial que los antiguos egipcios tenían por la palabra escrita.

Es una puta. No se como pude enamorarme de ella. Que vi en esta mujer. Su sensualidad barata. Sus labios excesivamente rojos. Su culito… Una mujer que no era mi tipo.

Extraje el informe. Tenía que mantener mi mente distraída para evitar que su recuerdo me devorara.

 

Filón de Alejandría nació en la capital del Egipto helenístico un poco antes de Jesús, hacia el 15 a.C., en el ámbito de una familia judía rica y muy helenizada. Su lengua materna fue el griego, no el hebreo, y fue educado a la manera griega al cuidado de los mejores maestros. Llegó a conocer muy bien la lengua, la historia y la filoso­fía griegas. Gracias a la lectura de la Biblia, al culto frecuente de la sinagoga en el que participaba de modo asiduo, Filón estaba fami­liarizado con la liturgia, los métodos de exégesis y con la apologética de los judíos helenísticos. Filón de Alejandría murió unos veinte años después de Jesús de Nazaret.

 

Texto sobre Filón extraído de:

 

El legado de Filón de Alejandría

Guía para entender el Nuevo Testamento

Antonio Piñero

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