Borges y el blog: Sícrates de Leucipo (I)

 

BIOGRAFÍA

Sícrates, según Teoproncio y otros muchos, fue hijo de Festio y hermano de Caduida, rey de Escitia, nació de madre griega. Como dice Apolodoro en sus Crónicas, nació en la Olimpíada LXXXVIII, el día 7 de Targelión (196), en cuyo día dicen los delios que nació también Apolo. Natural de Leucipo; aunque no lo parecía por ir con el pelo largo. Por un mal parto nació con su brazo y pierna izquierdas tullidas. No era agraciado de cara; evidentemente tampoco de cuerpo. Enviólo su padre a Atenas para ser educado por Parnicias.

Padecían peste los atenienses en el momento de su llegada. Coincidió en su llegada con Talles de Tolemi, traído ex profeso para remediar la epidemia. Talles llegó, en efecto, expió la ciudad y ahuyentó la peste de la forma siguiente: tomó algunas ovejas negras y blancas, las condujo al Areópago y las dejó para que de allí se fuesen a donde quisiesen, mandando a los que las seguían que donde se echase cada una de ellas las sacrificasen al dios más vecino al paraje. De esta manera cesó el daño.

Pero a los años de peste, siguieron años de intransigencia con los maestros que desviaban a la juventud del culto de los Dioses. Después de tres años bajo la tutela de Parnicias, éste fue acusado de impiedad. En el ágora fue condenado a muerte por la toma de cicuta. Sícrates acompañó al maestro hasta el último momento. Fue testigo de sus famosas últimas palabras: “ los atenienses me jodieron”. El trato que Atenas dio a su maestro le afectó profundamente y mucho de sus primeros trabajos son en su memoria. Se dice que muchos de sus escritos estaban dirigidos a evitar que injusticias como la sufrida por Parnicias volvieran a ocurrir. Después de la muerte de su maestro, Sícrates viajó extensamente por Italia, Sicilia, Egipto y Cirene en busca de conocimientos. Años de peregrinaje donde confeccionó el grueso de su obra.

Retorno a su patria. Murió al poco de volver a su casa borracho, por un dardo envenenado a la edad de 157 años según dice Flegón en el libro “De los que vivieron mucho” . Los cretenses dicen que murió a los 299 años, pero Jenófanes Colofón afirma que no pudieron ser más de 54. Fue asesinado por sus compatriotas por no soportar el aire  superioridad intelectual que mostraba continuamente, y por haber abandonado su lengua vernácula por el griego.

 

 

OBRA

Sin caer en el error de confeccionar una relación exhaustiva de su obra (cosa que excede nuestra capacidad intelectual) queremos dar una sucinta relación de lo que refleje sus pensamientos más notables (totalmente irrelevantes según sus contemporáneos, y por  la historia, que le relegó al total olvido)

Primeros escritos: reflexiones de juventud. Se caracterizan por sus preocupaciones éticas. Están plenamente influidos por su invalidez. Las más destacadas son versos hacia la maldad del Cosmos. Que pronto cambio por lo contrario engatusado por los gustos de la época.

Época de transición. Esta fase se caracteriza también por cuestiones teóricas: aparece un primer esbozo de la Teoría de la elegancia y bondad en el Cosmos que articulará el resto de su obra

Época de madurez: Reflexiones críticas. Después de desarrollar un poderoso aparato filosófico acerca del sentido del cosmos que marcaría la filosofía griega. Pero en las ultimas páginas le asaltan las dudas. Se cree que producida por un rechazo amoroso; se comenta que la joven le dijo: “Sícrates, te pareces al Cosmos como un huevo a una castaña”. Cae presa de una profunda depresión.  Un sus brazos decide cambiar el título previsto de su obra  “La contemplación del orden Cósmico” por La contemplación del desorden Cósmico : La imagen de mí mismo: “Un lisiado ante el espejo”. Recuperando en su final su pensamiento de juventud. Y comprendiendo que la razón en una hija espuria de la emoción.

Versos de vejez o derrumbe neuronal. Después de renegar del orden cósmico, olvida sus ideas anteriores y se introduce en el mundo del alcohol: Compuso 2.000 versos donde se decía que «la cepa lleva tres racimos: el primero de gusto, el segundo de embriaguez y el tercero de disgusto». Admirábase mucho de que entre sus conciudadanos se desafiasen a los filosofos desde la ignorancia. Preguntado de qué forma se haría uno abstemio o borracho, respondió: “por la experiencia”. Decía también que se maravillaba de la calidad del vino proveniente del Ática. Sus últimos versos fueron:

            El último vino

            que me han mandado desde Ática

            era vino pirriaco

           

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