4, Recta acción

 

Se dice que el camino de la liberación es octuple

 

4. Samma kammanta (recta acción). Esto implica mu­cho más que el mero cumplimiento de los preceptos:

 

1. Me comprometo a abstenerme de hacer daño a seres vivientes.

2. Me comprometo a abstenerme de tomar lo que no se me ha dado.

3. Me comprometo a abstenerme del mal uso de mis sentidos.

4. Me comprometo a abstenerme de palabras inconvenientes.

5. Me comprometo a abstenerme de tomar drogas o bebidas que ofusquen la mente.

En las primeras etapas de la práctica del sendero el cumplimiento de los preceptos probablemente requiera un esfuerzo tal que quedara poca energía para continuar en el desarrollo de la recta acción. Poco a poco, sin embargo, conforme se debilitan las costumbres impuras y empezamos a formar algunas vir­tudes positivas (Dejar de hacer el mal, aprender a hacer el bien, purificar la mente), se pueden consi­derar las posteriores implicaciones del samma kammanta.

Recta acción es cualquier acción procedente de una mente no obstruida. Mientras que la moralidad, en el sentido usual de la palabra, puede ser practicada por quien desconozca los motivos que se esconden tras esa manera de comportarse, la recta acción es imposible sin una, comprensión clara y profunda.

Introducción al budismo.

H Saddhatissa

 

La simple moralidad es esclavizarse a un recetario de normas que se nos imponen desde el exterior. Normas que cumplimos por tradición, por mimetismo…aunque somos conscientes que muchas veces son ajenas a nuestra manera de sentir.  La moral que aceptemos tiene que ser una conquista y nunca una imposición; deben ser unos preceptos que sean guía del camino de  felicidad para nosotros y los que nos rodean.

Nuestra conducta, nuestras acciones son las que realmente muestran nuestra verdadera identidad, pues están ancladas en los esquemas más profundos de nuestra mente. Esquemas que dominan nuestra conducta en el momento de enfrentarnos a la vida diaria. No son nuestros pensamientos o nuestras palabras la que nos definen, sino nuestro comportamiento: “Por sus hechos los conoceréis”.  

Para cambiar nuestra manera de actuar no basta con pensarlo, hay que trabajar día a día para que nuestros automatismos dejen su lugar a un comportamiento ligado a nuestra verdadera intención: hacer el bien, ser justos. Tenemos que luchar contra viejos instintos y debilidades. Fortalecer la mente para poder actuar de acuerdo a nuestros verdaderos deseos.

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