Los diez mandamientos para enfrentarse al miedo: Octavo mandamiento (I)

 

8. Cuídese: miedos, fobias e higiene de vida

 

A continuación un conjunto de pequeños consejos de mo­desta eficacia, que no son realmente suficientes y totalmente necesarios; todos estos pequeños detalles simplemente son útiles. En una cuerda cada hebra es insuficiente por sí sola para un buen rendimiento, pero todas juntas son eficaces. El principio es simple: todo lo que es bueno para su salud es bueno para tratar su fobia.

  

Alimentación

En la actualidad, todavía no existe una dieta antifóbica. Si el efecto sobre la regulación emocional de los célebres ácidos grasos esenciales omega3 se confirma en los próximos estudios, entonces será legítimo esperar que resulten eficaces en el tratamiento de los problemas emocionales, tan presen­tes en las fobias. Pero ahora es un poco prematuro confir­marlo. Recordemos que los ácidos grasos omega 3, que nuestro cuerpo no puede sintetizar, al igual que las vitami­nas, se encuentran en alimentos como el pescado azul (caba­lla, sardinas, salmón, atún, etc.), las nueces, el aceite de col­za, algunas verduras como la verdolaga, las espinacas, etc.

También se dice que hay alimentos más bien “tóxicos” que se deben evitar. Algunos de ellos son claramente ansiógenos, como el café, que se ha demostrado que incrementa la sensibilidad al miedo. Si consume mucho café experimenta­rá aumentos del miedo más violentos y difíciles de controlar.

     Tomar grandes dosis de cafeína conduce además a una de­pendencia y mantiene un estado de tensión elevado. En la práctica, las personas más fóbicas procuran evitarlo, pues no soportan la sensación de tensión física que provoca. Pero hay muchas otras que  lo consumen en exceso,  lo cual a menudo agrava, sin que ellas  lo sepan, su estado emocional.

Algunos pacientes utilizan el alcohol y el cannabis para intentar controlar sus miedos. Ambas sustancias pueden cal­mar la tensión psíquica, de ahí que creen una rápida depen­dencia, pero ello supone importantes efectos nocivos para la salud. No obstante, aunque hay personas que consumen ha­chís o alcohol en exceso, como si fueran medicamentos, otros pacientes no soportan la sensación de perdida de con­trol que producen, y los evitan. Lo que confirma que cada miedo obedece a leyes biológicas y psicológicas propias.

El tabaco, presenta un doble problema: por una parte, los pacientes suelen tener la impresión de que fumar les calma a corto plazo y, por otra parte, saben que el tabaco es un factor nocivo a largo plazo. Los estudios actuales muestran que efectivamente hay muchos fumadores que presentan trastor­nos fóbicos. El tabaco parece que les ayuda a regular su hu­mor. Pero sus dos inconvenientes son que aumenta la ansie­dad y que cuando falta se desencadenan síntomas como nerviosismo e insomnio, que son los más habituales y la ma­yoría de las veces empujan al paciente a “recaer”.

Es inútil culpabilizarse si no es capaz de prescindir de es­tas sustancias, pero en tal caso le recomiendo que busque la ayuda de un terapeuta especialista en dependencias para que le explique el camino que debe seguir.

 

 

Psicología del miedo

Christophe André

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s