Borges y el blog: “Los falsificadores” I

 

“Por el camino de Duck”

 

No podemos abstraernos hoy de la terrible polémica generada en el mundo de las ideas por la aparición del libro “Por el camino de Duck” del conocido escritor M. Verduras (su pronunciación en francés: Verderais). ¿Estamos ante una nueva prueba de la existencia de un inconsciente colectivo que hace converger hacia una misma meta a todas las ideas generadas en este mundo?

Nosotros diríamos que sí.

Desde luego este caso  sólo sería un ejemplo más entre los innumerables que podríamos citar. No podemos olvidar la increíble aparición múltiple de la tesis de la Evolución: Wallace en Australia y Darwin en Inglaterra; y que me dicen de  la aparición de sofisticados monumentos arquitectónicos idénticos (pirámides…) en culturas que jamás se comunicaron;  o la no menos espectacular de “El Quijote” de Cervantes (siglo XVII) y “El Quijote” de Pierre Menard (siglo XX) (Aunque en este caso nosotros nos abonamos a la reciente tesis de la Marquesa Annissette Languelais, acerca de que “El Quijote” de Cervantes es una burda copia del de Menard: conclusión a la que llega después de comprobar empíricamente gracias a la güija de que el español tuvo un encuentro con los tripulantes de un OVNI que le revelaron el futuro)…

Podemos afirmar, sin que nos tiemble la voz, que con la nueva obra de Verduras nos enfrentamos a un hito histórico, un faro intelectual que arrojará mucha luz en el mar de tinieblas del mundo que nos ha tocado vivir. Obra que quizás en un primer momento nos confunda, pero que con el tiempo, y de eso estamos seguros, revelará la tendencia de la mente humana a la unidad total en el cosmos.

Los dos únicos inconvenientes que encontramos a la novela son la raquítica tirada y un precio exagerado.

En fin, a lo que vamos, la bomba del mes: “Por el camino de Duck”. M. Verduras. Paris 1956, editorial Gallimard. 

Algo de su autor:

M. Verduras forma parte de una familia fuertemente ligada al mundo literario: su padre fue el editor y fundador del Dictionary of National Bio­graphy, y su madre era hija de William Makepeace Thackeray. Aunque, a él, se le negó (por su absoluta incapacidad cognitiva) la formación académica de que disfrutaron sus hermanos, tuvo a su disposición la extensa biblioteca familiar, que puso a su alcance un bagaje cultural al que la mayoría de sus contemporáneos no tuvo acceso.

En su adolescencia mostró un sorprendente interés por la literatura inglesa: William Blake, Ro­bert Browning, Charles Dickens, etc. También conocía a los del grupo de Bloomsbury, pues en 1918  solía pasear con cierta asiduidad por los jardines  de Cambridge, baluarte del grupo. En 1919 cono­ció en Paris a Clive Bell y en 1920 se alojó con lady Ottoline Morrell en Garsington. También mantuvo una extensa correspondencia con Roger Fry (ambos compartían una gran admiración por Nicolas Poussin) y, más tarde, militó en un comité antifascista de intelectuales junto con Virginia Woolf.

Su obra anterior es mejor olvidarla: no queremos hacer una lista farragosa y concienzuda que le aburra, estresado lector;  por lo que nos zambullimos ya en su último libro. 

(continuará)    

 

The sense of unity in the advance of thinking philosophy: “The duck track”

The lost word: review of literature and philosophy ( Nº789. May- Jun 76)

Guó Yín Mo

 

Textos sacados de:

 Pierre Menard, autor del Quijote

Ficciones

J.L. Borges

 

La tierra baldía adquisitiva

Historia intelectual del siglo XX

Peter Watson

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