Y tus pantalones…

 

El bar estaba lleno hasta los topes; en media hora empezaría la final de la Champion. Los camareros tenían que hacer contorsionismo  para pasar entre la multitud  de parroquianos que devoraban el menor espacio libre.

Willy Llaine, ahora “don Guillermo”, hizo entrada en el local: sus ray-ban, su corte de adulones. Todos suponían que habría dejado el BMW atravesado a la puerta del bar: – como a él no le ponían multas.

-Él era concejal

Alejandro Tullel, llevaba tres meses en paro y sin expectativas de mejorar su situación laboral, con la soga al cuello por las deudas. Con el ruido, giró su cabeza hacia atrás y contempló indignado el espectáculo “Willy”. No pudo reprimirse (debemos mencionar que llevaba un día desafortunado)

-Miren a quien tenemos aquí- Alejandro se acercó a Willy apuntándolo con el dedo- Tenemos a “Don Gillermo”.

Lo dijo con una marcada mueca de desprecio. Miró a su alrededor y siguió:

-Don Guillermo el triunfador. Sí. El triunfador… No te da vergüenza venir a este barrio, a este bar, después de lo que le has hecho a nuestra gente.

Willy lo miraba con una sonrisa compasiva en sus labios. No interrumpió su discurso.

-Ya te olvidaste de don Fernando, de Juan el cato, de cómo los engañaste, diciendo que no valían nada sus solares para comprárselos a cuatro perras y después recalificar esos terrenos y hacerte de oro. Te olvidaste ya de tus promesas para sacarnos los votos, y de lo prometido nada, absolutamente nada. A cuantos les dijiste que les ayudarías y todavía están esperando- Paró un momento, notaba que se había emocionado, algunas lágrimas brotaban en sus ojos; todos seguían sus palabras con mirada expectante- Y las licencias de los taxis. Sí señores,  todos lo saben: falseaste las listas de méritos para dárselos a unos  a quienes les habías cobrado previamente. Pregúntale a Macario, ahí lo tienes- Señaló a unos de los parroquianos; esté agachó la cabeza avergonzado, el resto asentía con rabia- Que te diga que sigue trabajando para otros por un mísero 50%. También sabemos que le cobras un tanto por ciento a cada persona que vaya a hacer una obra, y si no accede le retrasas la licencia para la eternidad…

Willy rompió su pasividad y se acercó a Alejandro con aire de chulería y le espetó:

-Y a ti no te da vergüenza venir con esos pantalones hechos una mierda al bar.

La gente miró a los pantalones de Alejandro y asintió. Muchos empezaron a comentar: – la verdad que últimamente viene siempre hecho un desgraciado.

El murmullo creció y todos terminaron por ignorarlo. Alejandro se fue a su esquina.

– ¡Willy se va a pagar una ronda!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s