Vivimos en un mundo resbaladizo por estar construido en gran parte verbalmente II

Confundidos en la tela de araña

del lenguaje

nos precipitamos al abismo

 

Pueden hacerse ejercicios similares con otros ejemplos cotidianos; por ejemplo, sobre la proce­dencia verbal de las respectivas reacciones priva­das y públicas ante una persona enferma de sida, a pesar de no haber contactado jamás con la enfer­medad; o la reacción privada y pública ante una persona totalmente desconocida que se presenta a las elecciones, pero que es tachada de «izquier­das» o de «derechas»; o cuando se solicitan fon­dos para potenciar una acción política que alguien valora como muy buena pero cuya valoración cam­bia cuando llega a conocer que es una mujer quien dirige el proyecto, sin tener más información al respecto. Igualmente, si un partido político presenta un proyecto de ley y alguien comenta que se trata de una ley «conservadora y retrógrada», todas las funciones que pudieran tener «conservadora» y «re­trograda», según la historia individual, se trans­fieran a tal proyecto y a quien lo ha propuesto.

Lo relevante aquí es, retomando el primer ejem­plo, que el significado de la persona que ha acudi­do al psiquiatra se ha adquirido por una vía deri­vada o relacional; o, lo que es igual, ha ocurrido en ausencia de una interacción real expresa con esa persona.

Una buena parte del comportamiento humano es, en esencia, un proceso únicamente factible por la existencia de un sistema verbal que actúa como tal.

Por tanto, la mayor parte del quehacer psicológico de los humanos está impregnado o filtrado por las funciones verbales, ya que interactuamos con un ambiente (lo que vemos, oímos, tocamos, deci­mos, etc.) que está cargado de significados en base al aprendizaje individual que nos CONVIERTE EN SERES VERBALES. Por ello, no es de extrañar que auto­res de muy diferentes vertientes del saber humano…hayan coincidido en afirmar…Algo así como que «TODO LO QUE NOS RODEA ES VERBAL»…

 

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)

Nelly G. Wilson

M. Carmen Luciano Soriano

 

Un novicio preguntó al prior:

-“Padre, ¿puedo fumar mientras rezo?”

Y fue severamente reprendido.

Un segundo novicio preguntó al mismo prior:

“Padre, ¿puedo rezar mientras fumo?”

Y se alabó su devoción.

 

Vender la moto

Matteo Rampin

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