Rechazo de las ideas irracionales I

 

 

“El hombre no se ve distorsionado por los acontecimientos, sino por la visión que tiene de ellos”

EPICTETO

 

En casi todos los momentos de nuestra vida consciente estamos en conversación con nosotros mismos; es nuestro lenguaje interno del pensamiento y da lugar a las frases con que describimos e interpretamos el mundo. Si este lenguaje y diálogo con nosotros mismos es preciso y se ajusta a la realidad, no es fuente de problemas; si es absurdo y no es exacto con respecto a lo real, puede producir estrés y otros trastornos emocionales. La frase siguiente es un ejemplo de charla irracional con uno mismo: «No puedo soportar estar solo». Ninguna persona físicamente sana ha muerto nunca por el mero hecho de estar sola. Estar solo puede resultar incómodo, no deseable y frustrante, pero puede soportarse y debe sobrellevarse.

Más charla irracional: «No debería ser nunca cruel con mi esposa. Si lo soy, seré una persona corrompida». Las palabras «No debería nunca» no permiten posibilidad de fallo o error. Cuando la inevitable pelea ocurra, usted se acusará a sí mismo de ser corrompido (y todo por un sencillo incidente).

A veces las ideas absurdas pueden estar basadas en percepciones del todo equivocadas (“Esta persona probablemente no me gustará”, “Cuando las alas del avión empiecen a moverse, querrá decir que va a caer»), o bien pueden corresponder a deberes y obligaciones de tipo perfeccionista  (“Debe estar callado y no molestar a nadie”). Si tomamos, por ejemplo, la siguiente afirmación: «Necesito amor», vemos que emocionalmente es mucho más estresora y a la larga peligrosa que la siguiente, más ajustada a la realidad: «Deseo amor intensamente, pero no es en absoluto imprescindible para vivir, es más, puedo ser razonablemente feliz sin él». « ¡Qué terrible es sentirse rechazado!» Esta afirmación resulta alarmante si la comparamos con la siguiente: «Pienso que es muy desagradable y me siento momentáneamente incómodo cuando soy rechazado». Los imperativos del tipo «Tengo que dedicarme más a la casa» pueden transformarse en otros más racionales: «Probablemente habría más paz y todo resultaría más compatible si distribuyera mejor el trabajo».

Albert Ellis desarrolló un sistema para atacar las ideas o creencias absurdas y sustituirlas por afirmaciones más de acuerdo con la realidad del mundo. Llamó a su sistema terapia emotivorracional y fue presentado por primera vez en un libro titulado Guía para una vida racional en colaboración con Harper, en el año 1961. La teoría principal de Ellis es que las emociones no tienen nada que ver con los acontecimientos reales. Entre el hecho y la emoción que se desarrolla media la real o irreal apreciación mental del mismo. Sus propios pensamientos, dirigidos y controlado usted, son los que crean ansiedad, mal humor y depresión.

 

Técnicas de autocontrol emocional

M. Davis, M. McKay, E.R. Eshelman.

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