Soy como el siervo temeroso que se limita a enterrar el único talento II

 

Observo cómo la mujer se aleja.

Vuelvo a mi sección junto a la ventana principal. En el bistro todo son ruiditos y murmullos de la gente que come alegremente. A través del cristal observo a la mujer borracha mientras se aleja trastabillando por la calle hacia el frescor de la noche. A una manzana de The Bistro se detiene, se sienta en un banco de un parque y se lleva las manos a la cabeza. No estoy seguro, pero creo que está llorando. Noto que a mí también se me caen las lágrimas. Esta mujer está enterrando su vida y sus talentos bajo el alcohol. Yo estoy enterrando mis talentos bajo el miedo.

De modo que me escondo.

Pensaba que Dios podría protegerme dentro de una poderosa organización de dos mil años de antigüedad, pero me equivocaba. Intenté ocultarme en una fantasía de ejecutivo de una gran empresa y acorazarme con trajes caros y pretensiones propias del estilo de vida de yuppie agresivo, pero eso tampoco funcionó. Al final entré en el negocio de la restauración y allí me escondí. The Bistro ha sido como un vientre que temo abandonar. A pesar de todas mis críticas a Fluvio, lo admiro por poner en marcha su restaurante. Es un hombre que ha fracasado varias veces en su vida, y sin embargo sigue adelante. Es rudo, frustrante, un incordio, miedoso y paranoico a más no poder, pero no está paralizado en la inactividad. Puedo aprender varias lecciones de él.

Yo me estoy quemando al fuego de mis propios demonios. No es el negocio de la restauración, ni los clientes; soy yo. El hombre que quiero ser lucha contra el hombre en que me he convertido. Quiero usar mis talentos antes de que lo poco que tengo me lo arrebaten. Esto es lo que me está causando tanta angustia. Por eso los clientes me hacen saltar. Tal vez sea un lugar común, pero es la verdad: la mayor batalla se libra dentro de uno mismo.

Como una luz que se apaga en mi cabeza, me doy cuenta de por qué siempre me ha atraído el héroe solitario, el hombre que habita en la soledad y en la ambigüedad. El hombre asediado por demonios que aun así consigue aguantar sin ayuda y encuentra la belleza dentro de sí y en aquellos que lo rodean. Ese es el hombre que quiero ser. Quiero ser como Philip Marlowe: «el mejor hombre de este mundo, y un hombre lo bastante bueno para cualquier mundo».

 

Confesiones de un camarero

Steve Dublanica

 

 

 

 

Davidguzmanfoto

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s