No tema a los bribones, tema a los hombres honrados

Créame, no tema a los bribones ni a la gente malvada, que más pronto o más tarde quedan al descubierto; tema más bien a los hombres honrados confundidos. Son personas de buena fe, desean lo mejor para todos y todos confían en ellos, pero desgraciadamente sus métodos sólo acarrean ca­lamidades.

FERDINANDO GALIANI

 

Y por mucho daño que puedan hacer los malvados, el que causan los buenos es el más perjudicial.

FRIEDRICH NIETZSCHE

Lo que en primera instancia aparecen como virtudes publi­cas pueden de hecho convertirse en vicios sistémicos… La ayuda sistemática al desarrollo puede convertirse en «colonialismo del bienestar» y en un instrumento para «gobernar a dis­tancia» mediante el ejercicio de una forma particularmente sutil de con­trol social neocolonial, no ostentosa y generadora de dependencia. Los Objetivos del Milenio constituyen un caso paradigmático a este respecto. Recordemos el caso de Etiopia: dejando a un lado la intención inicial de apoyar generosamente a un gobierno, cuando este deja de gozar del favor de los países donantes estos tienen en sus manos la posibilidad de dejar de suministrar alimentos al país pobre. Sea un efecto pretendido o no, la vir­tud de ayudar a los pobres -impidiéndoles a la vez incorporarse a un ca­pitalismo productivo- ha generado un sistema que puede alimentar vi­cios privados de corrupción y beligerancia. El colonialismo del bienestar impide la autonomía local mediante políticas bien intencionadas y gene­rosas, pero en último término moralmente equivocadas. Crea en los países periféricos dependencias paralizantes del centro, un centro que ejerce el control mediante incentivos que crean una dependencia económica total, obstaculizando así la autonomía y la movilización política.

…La raza servía para explicar la pobreza en las colonias, exonerando así de críticas a la prohibición de la producción industrial… Los africanos no eran pobres porque no se les hubiera permitido industrializarse, sino porque eran negros. Hoy día, cuando insistimos en el papel de la corrupción en la pervivencia de la po­breza, somos un poco más correctos políticamente. Los africanos ya no son pobres porque sean negros, son pobres porque los negros son corrup­tos. En último termino, la diferencia es casi inapreciable.

 

LA GLOBALIZACIÓN DE LA POBREZA:

Cómo se enriquecieron los países ricos…

ERIC S. REINERT

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