Una intrascendente, insustancial e inútil maceta II

 

Cuando regresó del trabajo, comió rápidamente y volvió al trabajo en la estela egipcia. Ahora iba a extraer lo que realmente le parecía interesante: la línea 4 del texto.

Desde el primer momento le pareció que rezumaba la ética que heredaría el cristianismo posterior.

Ahora se dispuso a volver a comprobar su significado en el diccionario (para buscar en un diccionario de jeroglíficos, tome el primer símbolo de la palabra y por ahí podrá buscar su significado: como hacemos nosotros en nuestro idioma). Para hacer su trabajo más fácil invirtió el sentido; para que coincidiera con el diccionario puso las palabras de izquierda-derecha. Por lo tanto el texto quedaba así:

Bueno, ahora la traducción: el primer grupo de símbolos significa, Yo; el segundo (arriba-abajo) dar, y la raya quebrada inferior es que está en pasado; o sea Di; el tercer grupo: Pan; el cuarto, Hambriento; el quinto, Vestido; y el último, Desnudo.

De tal manera que la traducción de la cuarta línea del texto de la estela BM EA 1783 decía:

Yo di pan al hambriento y vestido al desnudo.

Separó la silla del escritorio, cerró los ojos y en su mente resonaron las palabras de los evangelios. No cabía duda que había una misma ética que subyacía a ambas civilizaciones.

El rumor de gritos lo trajo a la realidad. Eran de nuevo sus vecinas…

– “Eres una guarra. No ves que cuando riegas las plantas me inundas mi balcón”.

-“Guarra lo serás tú. Tu balcón se moja porque no lo has impermeabilizado adecuadamente. Y yo no pienso dejar morir a mis plantas por tus negligencias”.

-“No sabía el castigo que me esperaba al comprar este piso;  además tus plantas están mal sujetas y un día van a matar a alguien…”

-“Que te jodan”.

– “Ya están de nuevo. Qué vida tan estúpida llevan. Todo el día insultándose.” Se acercó hasta el balcón y cerró la puerta para tratar de amortiguar el sonido de sus gritos. “No tendrán otra cosa más importante de la que preocuparse”.

Se dio cuenta de que no había comprado el pan para la cena, y que se había quedado sin cigarros.

-“Saldré a comprar”

Bajo las escaleras con la cabeza puesta en el antiguo Egipto, en esa cultura tan lejana y cercana. En la acera oyó un grito, y sintió un tremendo golpe en la cabeza.

Una intrascendente, insustancial e inútil maceta de su vecina lo había mandado a la orilla Oeste del Nilo.

– “Yo sabía que un día ibas a matar a alguien”.

 

Símbolos e ilustraciones egipcias:

Introducción a los jeroglíficos egipcios

Mark Collier & Bill Manley

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s