El insoportable peso de la razón: ¡por favor, engáñenme!

“Y ten cuidado; entre la muchedumbre de peregrinos no faltan ladrones, estafadores, timadores y todo tipo de individuos prestos a dejarte sin tu dinero en cuanto te descuides, y no compres nada, y menos aún reliquias. Te ofrecerán todo género de ellas: pelos de la Virgen, huesos de santos, jirones de tela de la túnica de Jesús, espinas de la corona de la Pasión, astillas de la Santa Cruz… Ayer vi a un incauto pagar diez monedas de plata por una pluma que le aseguraban que había pertenecido a la paloma del Espíritu Santo, y alguna más a otro que compró una ampollita de cristal que el vendedor aseguraba que contenía unas gotas de la leche que María le dio de mamar a su hijo Jesucristo.

“Esta ciudad está llena de gentes que han venido hasta ella movidos por su fe, pero también de delincuentes sin escrúpulos dispuestos a dejarte sin un vellón en cuanto se les presente la primera oportunidad.

El número de Dios

José Luis Corral

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