HA EXISTIDO SIEMPRE UN INFIERNO DE PAPEL SELLADO

…Pero el presidente se había mandado arreglar un despacho en el ángulo que da al Callejón del Verdugo. El Superintendente recibía en la sala contigua a la callejuela del Salvador. El contraste, horriblemente burlesco, entre los nombres de las fétidas callejuelas por donde  respiraban los dos instrumentos más activos del Poder judicial y político, no establecía diferencia esencial entre ellos, porque ambos eran igualmente patibularios. Las odiosas antesalas de la horca eran negras, tristes, frías, con repulsivo aspecto de vejez y humedad, repugnante olor a polilla, tabaco, suciedad, y una atmósfera que parecía formada de lágrimas y suspiros.

En todas las grandes poblaciones y en todas las épocas ha existido siempre un infierno de papel sellado, compuesto de  legajos en vez de llamas, y de oficinas en vez de cavernas, donde tienen su residencia una falange no pequeña de demonios bajo la forma de alguaciles, escribanos, procuradores, abogados, los cuales usan plumas por tizones, y cuyo oficio es freír a la Humanidad en grandes calderas de hirviente palabrería, que llaman autos. El infierno de aquella época era el más infernal que puede imaginar la humana fantasía espoleada por el terror.

El terror de 1824

Benito Pérez Galdós

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