EL GRAN HERMANO YA ESTÁ AQUÍ

Acabo de terminar la lectura de la versión preliminar de Desnudando a Google, libro que mi amigo Alejandro Suárez-Ocaña me ha invitado a reseñar. Ambos compartimos, desde la experiencia personal en su caso y la intuición en el mío, una honda preocupación sobre la ingente cantidad de información que, compañías amables como Google o Facebook, acumulan de cada uno de nosotros a través del uso, voluntario eso sí, de sus distintos servicios y aplicaciones. De hecho, mi relación con Alejandro nace a raíz de un post publicado en Valor Añadido en junio de hace un par de años. Bajo el título de ¡Heil Google! El buscador, ¿es la amenaza totalitaria del siglo XXI?, abordaba la cuestión de manera un tanto naïf en la sospecha de que, si la información es poder, no había firmas más poderosas que el buscador o la red social en el orbe empresarial.

Me van a permitir que les recuerde parte de aquella pieza, en concreto su segundo y tercer párrafos:

“Si la información es poder y el poder capacidad de hacer que las cosas cambien, Google se ha convertido, por mor de su hegemónica posición, en una suerte de Gran Hermano del siglo XXI que todo lo conoce y todo controla. Probablemente, las ramas no nos dejan ver el bosque de lo que está ocurriendo, de la enorme cuota de intimidad que estamos delegando en sus informáticos. Pero, a través de las búsquedas de los usuarios, y de los resultados de sus posicionamientos publicitarios, la firma tecnológica es capaz de conocer perfectamente qué es lo que está o no candente en la sociedad de forma segmentada por regiones y/o países, dónde radica el interés de la ciudadanía, de anticipar tendencias, de promover si quisiera cambios económicos o sociales únicamente en virtud de una modificación en la prelación que se deriva de sus algoritmos e incluso tendría la potestad, de ese mismo modo, de hundir o ensalzar compañías, industrias, países completos a golpe de click.

Alguno puede pensar que se trata de un pensamiento exagerado. Puede que tengan razón. Pero lo cierto es que si nuestra vida cada día es más cibernética e interactiva, a día de hoy nuestra existencia es cada vez más Google, en tanto en cuanto no aparezca un sistema de búsqueda más avanzado o una innovación que limite el poder que ahora mismo atesora la compañía. Un saco de conocimiento inmenso que se ha visto reforzado por intrusiones sucesivas a la intimidad envueltas en forma de servicios de acceso voluntario como es la propia Google Earth, qué lugares interesan, o el Google Latitude que permite replicar patrones de comportamiento de los usuarios que se den de alta. No se trata de ya de qué buscamos, y por tanto de en qué estamos pensando, qué nos apetece, cuál es nuestra preocupación, lo que no deja de ser una revelación de la propia intimidad, sino de qué hacemos, dónde estamos, qué lugar nos gustaría conocer, etcétera. Un salto cualitativo de frontera difusa pero de enorme trascendencia.”

Valor Añadido, > S. McCoy

Elconfidencial.com

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