CONFÍA ÚNICAMENTE EN TI MISMO ???? II


Imagine que usted es un sujeto del experimento de Asch. Junto con otros ocho, se le muestran dos tarjetas con líneas, como las de esta figura:

 

Una línea recta única llamada la línea estandar, aparece en una tarjeta, y tres líneas de comparación, de diferentes longitudes, en la otra. Su tarea es indicar en voz alta, cuál de las tres líneas es de la misma longitud que la estándar. Para cada una de las dieciocho series de líneas, los miembros del grupo responderán en el orden en que están sentados y usted está al lado del último. La tarea parece simple: las líneas de prueba difieren claramente unas de otras, y en las primeras tentativas, todos están de acuerdo acerca de la línea correcta. Pero en la prueba siguiente, todos los demás sujetos, cada uno respondiendo en su turno, están de acuerdo, de forma unánime, con una respuesta obviamente equivocada. Ahora es su turno para responder. Enfrentado con un conflicto entre la evidencia de sus sentidos y las opiniones de sus iguales,¿ cómo responde?

Como usted probablemente podrá adivinar, los otros «sujetos» de los experimentos de Asch eran cómplices entrenados para dar respuestas incorrectas en determinadas pruebas. En doce de las dieciocho pruebas experimentales, los cómplices dieron de forma unánime una respuesta incorrecta, diciendo, al unísono, que una línea más corta o una más larga concordaba con la línea estándar. A pesar de lo fácil de la tarea, las respuestas incorrectas de los cómplices tuvieron un impacto considerable sobre las respuestas reales de los sujetos, y también produjeron una buena cantidad de ansiedad. Tres cuartas partes de los sujetos se hicieron eco de la elección de los cómplices, al menos en una prueba, y la mitad estuvieron de acuerdo con una respuesta obviamente incorrecta en seis o más pruebas. Sólo un resistente 25% mantuvo lo que sus ojos les dictaban en las doce pruebas críticas. ¿Por qué se rindieron tantos sujetos? Cuando se les preguntó más tarde, algunos sujetos que siguieron al grupo, le dijeron a Asch que se sentían desolados y que les preocupaba parecer ridículos. Otros dijeron, literalmente, que “no podían creer lo que veían” y supusieron que el grupo estaba en lo cierto. Incluso los que permanecieron independientes manifestaron que se habían sentido incómodos, y que todavía intentaron reconciliar sus juicios con los de la mayoría, cuando habían terminado el experimento.

Los resultados esenciales de los estudios de Sherif y Asch (que las personas son influidas y a menudo adoptan las opiniones de otros miembros del grupo) han sido reproducidos muchas veces, tanto en los Estados Unidos de América, como en otros países y culturas (Matsuda, 1985; Chandra, 1973). Pero los hallazgos de Sherif y Asch, acerca del poderoso impacto de las reacciones los demás, se demuestran también diariamente, en la medida en que los grupos que nos rodean toman decisiones.


Psicología social


Eliot R. Smith

Diane M. Mackie


IMPORTANTE: en cuanto el sujeto experimental se siente apoyado por al menos un miembro del grupo el efecto disminuye drástica mente.

 

NO DEJES QUE TE AISLEN, PUEDEN MANIPULARTE MEJOR

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