TIENE QUE HABER LIBERTAD LABORAL (¿?)

En 1819 se presentó en el Parlamento británico una propuesta de legislación del trabajo infantil, la Ley de Regulación de las Fábricas de Algodón. Vista hoy, era de una timidez increíble: prohibía el em­pleo de niños pequeños, es decir, de menos de nueve años, mientras que a los mayores (entre diez y dieciséis) se les seguía permitiendo trabajar, pero no más de doce horas al día (qué permisividad con los chavales…). La nueva legislación solo era válida para las fábricas de algodón, reconocidas como excepcionalmente peligrosas para la sa­lud de los trabajadores.

La polémica fue enorme. Para los detractores de la propuesta, socavaba la santidad de la libertad de contratación y destruía los ci­mientos del libre mercado. Al debatir la nueva ley, algunos miembros de la Cámara de los Lores se pronunciaron en contra porque «tiene que haber libertad laboral». Su argumentación era la siguiente: los niños quieren trabajar, y los dueños de las fábricas quie­ren darles trabajo.¿Dónde está el problema?

23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo

Ha-Joon Chang

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