TÚ TODAVÍA LA LLEVAS CONTIGO

 

En una ocasión, Tanzan y Ekido caminaban juntos por un camino embarrado. Caía una fuerte lluvia.

Al doblar un recodo, se encontraron con una encantadora joven vestida con un kimono de seda, que no podía cruzar.

«Ven, muchacha», dijo Tanzan al punto. Y tomándola en sus bra­zos, la alzó por encima del lodo.

Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a un monas­terio. Entonces no pudo contenerse más. «Nosotros los monjes debemos mantenernos apartados de las mujeres», dijo a Tanzan, «especialmente si son jóvenes y encantadoras. Es peligroso. ¿Por qué hiciste eso?».

“Yo dejé a la muchacha allí”, dijo Tanzan. “Tú todavía la llevas contigo”.

 

 

 

ZEN Colección de escritos

Paul Reps

Nyogen Senzaki

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