NO CONFUNDIR EL MAPA CON EL CAMINO

El mapa nos indica con todo detalle el recorrido del camino, posibles dificultades, y nos permite establecer estrategias para afrontarlo. Como todos sabemos, existen mapas mejores y peores; pero sabiéndolos aprovechar podemos hacer acopio de herramientas para poder abordar el camino.

Ahora debemos dejar claro que después de estudiar el mapa no estaremos en el final del camino. De hecho no hemos dado ni un solo paso. Estamos en el mismo punto donde empezamos a leer el mapa: no hemos avanzado ni un solo milímetro.

Hoy en día vemos las estanterías de las librerías llenas de libros de autoayuda, de psicología, de economía… que tratan de mostrarnos estrategias para abordar nuestros problemas: desde cómo no ser tímido, como vencer la ansiedad o el miedo… a los de “sea un triunfador y hágase rico en tres días”. Por supuesto que hay libros de  calidad y libros que mejor estuvieran en la papelera. Pero está claro que muchos libros nos podrían ser muy útiles.

Estos libros son para mí como mapas que te muestran el camino y las herramientas para recorrer un trayecto hasta el objetivo fijado. Pero el problema que veo cotidianamente es que la mayoría de nosotros confundimos el mapa con el camino. No es lo mismo un leer un libro sobre la ansiedad que vencer la ansiedad,  no es lo mismo leer un libro sobre dieta que hacer dieta…

A veces escucho: “el libro que me recomendaron sobre tal tema es buenísimo pero después de leerlo sigo siendo el mismo, no ha cambiado nada”.

Y yo me digo: otro que ha confundido el  mapa con el camino.

No hay manera de que seamos capaces de superar este abismo: el que separa de un lado tomar conciencia y de otro la práctica. No por leer un mapa de Asia significa que hayamos estado en este continente.     

Cuando vemos a gente que sabe mucho de budismo, o de terapias, o de psicología… pero en su vida real no es distinguible de cualquier persona; que incluso sufre más que la mayoría, no cabe duda de que estamos ante alguien que confundió el camino con el mapa.

Hay que diferenciar entre lectores de mapas y caminantes.

El camino está debajo de nuestros pies, y sólo con ellos podemos recorrerlos. Los caminos no están hechos para ser leídos sino para ser transitados. Ciertos libros no están elaborados para ser solo aprendidos sino para llevarlos a la práctica. Por eso siempre digo que hay libros para leerlos con los pies. Libros que si no los vas a llevar a la práctica igual no merece la pena leerlos.

 

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