EN LAS MANOS DEL DESTINO

 

Un gran guerrero japonés llamado Nobunaga decidió atacar al enemigo aunque era diez veces inferior en número a éste. Sabía que vencería, pero sus soldados dudaban.

 

De camino, se detuvo en el oratorio de Shinto y dijo a sus hombres: «Después de visitar el santuario, lanzaré una moneda. Si sale cara, ven­ceremos; si sale cruz, perderemos. El destino nos tiene en sus manos».

 

Nobunaga entró en el santuario y ofreció una oración en silencio. Salió y tiró una moneda. Salió cara. Sus soldados estaban tan ansiosos por luchar que ganaron fácilmente la batalla.

 

«Nadie puede cambiar los designios del destino», le dijo su oficial después de la batalla.

 

«Ciertamente no», dijo Nobunaga, mostrando una moneda que había sido trucada, con una cara en cada lado.

 

 

 

Zen

Colección de escritos

Paul Reps

Nyogen Senzaki

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