EL MIEDO, NUESTRO PERTURBADOR COMPAÑERO

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La ansiedad se ha convertido en los últimos tiempos en un trastorno cada vez más frecuente . Esta patología psicológica caracterizada por la presencia de un nerviosismo excesivo puede manifestarse en diferentes grados que van desde simples crisis esporádicas, donde se activan mecanismos emocionales de alerta ante un peligro potencial, hasta fobias o pánicos que llevan a la inmovilización cognitiva permanente frente a la presencia de estímulos negativos.

El nexo común de los diferentes estadios de ansiedad son los miedos y temores ante supuestas amenazas, por lo que es necesario contar con las herramientas necesarias para saber superarlas, prevenirlas y controlarlas. El primer paso que recomiendan los expertos es reevaluar los miedos que activan el sistema nervioso de los individuos para discernir el grado real de peligro e identificar cualquier creencia o pauta de comportamiento inútil y poco realista que se pueda tener. La percepción de las amenazas no suele ser objetiva y a veces surgen preocupaciones por algo que no va a suceder. Por tanto, es importante reflexionar fríamente sobre las posibilidades de que se hagan realidad estos acontecimientos para no sobrevalorarlos. Hay que analizar las reacciones suscitadas para identificarlas y poder controlarlas, algo que se podrá mejorar con la práctica.

Minimizar los efectos

Evitar el catastrofismo es fundamental para salir al paso de un estímulo negativo una vez que haya ocurrido. Para manejar estas situaciones hay que ser conscientes de que se trata de un hecho puntual y recurrir a las habilidades de resolución de conflictos. El control de la respiración es la base para calmarse y poder pensar con claridad para enfrentarse a una situación de paralización por amenaza. Con el taichí o el yoga se aprende a respirar adecuadamente, lo que produce efectos físicos sobre la mente. Se aconseja cerrar los ojos e imaginar un lugar seguro y tranquilo, esos sentimientos positivos funcionarán muy bien y ayudarán a calmarse. Otra estrategia para combatir la ansiedad es aceptar los miedos como algo inevitable e inherente a la personalidad de cada individuo, sin tratar de reprimirlos o controlarlos. Cuando se sufran se deben supeditar a los aspectos positivos de la vida y seguir centrándose en las metas que cada uno se ponga. Una buena forma de alejarse de las preocupaciones psicológicas es fijarse en cosas que sean buenas, darse licencia para soñar, desear e imaginar lo mejor que pueda ocurrir. La búsqueda constante de la perfección suele generar ansiedad y tensión, dado que hay muchos factores incontrolables que hacen que la vida simplemente sea como es.

Antes de asumir esta estrategia se recomienda exponerse directamente a los miedos durante el tiempo necesario para habituarse a ellos y minimizar sus efectos de manera natural. En muchas ocasiones el miedo provoca que se evite o se huya de situaciones determinadas, lo que impide conocer sus consecuencias, habitualmente exageradas.

Liberar tensiones

La relajación es una condición previa para lanzarse a asumir estas estrategias para combatir los miedos y afrontar con éxito los altibajos de la vida diaria. Dormir lo suficiente, alimentarse correctamente y hacer ejercicio físico con regularidad provoca efectos positivos en cuerpo y mente. Actividades como pasear, salir a la montaña o andar en bicicleta ofrecen un beneficio añadido del ejercicio físico para liberar tensiones. El apoyo de amigos o familiares también es crucial. Pasar tiempo con personas queridas y a las que se aprecia permite estrechar lazos y aumenta la seguridad en uno mismo. Además, la experiencia de compartir ayuda a alejarse de las preocupaciones cotidianas. Hablar con alguien que sepa escuchar sobre las situaciones que generan miedos permite sentirse comprendido y mejora la capacidad de afrontar estas situaciones.

La medicación por prescripción médica es otro de los tratamientos que se deben tener en cuenta si los anteriores consejos no son suficientes para superar la ansiedad. Dependiendo del grado de los trastornos se requerirán medicamentos para tratar sólo los síntomas psíquicos o también los físicos y con tratamientos a corto o a largo plazo.

Iván Gil

Elconfidencial. Alma, corazón y vida

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NO DEJEMOS QUE NOS INOCULEN EL MIEDO I

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Nuestras sociedades son hoy mucho más seguras que en épocas pasadas, por mucho que sintamos lo contrario; sobre todo si nos remontamos a etapas  en las que  el ser humano podría ser merendado – o cenado- con cierta facilidad por sus depredadores, y donde su esperanza de vida no iba mucho más allá de la veintena de años. Pero a pesar de la continua mejora de nuestra seguridad, seguimos teniendo miedo…mucho miedo; incluso podemos afirmar que actualmente vivimos en el tiempo de la ansiedad, del temor inútil.

Tenemos miedo a un atentado terrorista, tenemos miedo viajar en avión, tenemos miedo a un accidente de tráfico, tenemos miedo a padecer un cáncer, tenemos miedo al SIDA, tenemos miedo a perder el trabajo, tenemos miedo a que nos deje nuestra pareja, tenemos miedo a que nuestro hijo tenga malas amistades, tenemos miedo a hacer el ridículo, tenemos miedo a engordar, tenemos miedo a envejecer, tenemos miedo a la muerte, tenemos miedo a vivir…Un miedo que en estos últimos tiempos se fomenta también desde el propio sistema para desviar la atención de la realidad y dirigirla al propio ciudadano: si no piense en como los informativos se llenan con noticias de ataques y amenazas terroristas, con posibles pandemias…

anciana-gripe-porcinaTranquilicémonos  por un momento, no dejemos que la corriente nos arrastre, e intentemos clarificar nuestras ideas.El miedo es un proceso que nos permite detectar el peligro y nos urge a adoptar respuestas que aumenten nuestras posibilidades de superarlo. Por lo tanto, es un mecanismo que nos ha permitido sobrevivir hasta ahora; pero es posible que, en el tipo de ambiente donde vivimos actualmente, se haya quedado obsoleto: que esté dando muchos más problemas que ventajas.

La probabilidad de que ataque, u otro tipo de amenaza violenta es ínfima. La mayoría de nuestros peligros se circunscriben a interacciones sociales, donde la amenaza a nuestra integridad es muy baja (tengan en cuenta la facilidad con la que cualquier compañía le hace un seguro de vida); pero así y todo, esa poderosa sensación que surge de nuestro interior: la experiencia del miedo, sigue intacta. Lo que en otro tiempo permitía a nuestro cuerpo prepararse para el ataque, defensa o huida, se muestra ahora absolutamente arcaica y contraproducente: descargas de adrenalina, aumento de la tensión sanguínea… para qué… Por que estemos en un atasco y podamos llegar tarde al trabajo debemos estar listos a saltar al cuello de alguien. ¿Podemos atacar o huir del  exceso de coches?

Porque la mayoría de los miedos que nos acosan carecen fundamento, la mayoría de nuestras respuestas son desproporcionadas, y realmente no nos ayudan a enfrentarnos adecuadamente a nuestra realidad. Al contrario nos ponen tensos, enturbian nuestro entendimiento: llevándonos a respuestas precipitadas, inadecuadas.

NO DEJEMOS QUE NOS INOCULEN EL MIEDO II

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Gran cantidad de personas actualmente vivencian sus miedos de una manera absolutamente desmedida. De una manera muy poco adaptativa. Sentir un temor excesivo o inapropiado es la base para una gran parte de los problemas psicológicos actuales:  sentir una ansiedad constante, muy generalizada, con temor a todo lo que puede ocurrir; o miedos específicos como las fobias, con pánico desproporcionado a animales, objetos o situaciones determinadas; o revivir experiencias de terror constantemente después de un episodio traumático, aunque ya haya pasado mucho tiempo de su ocurrencia; o la ejecución de rituales y comportamientos compulsivos para evitar la angustia que nos producen el temor al contagio, los gérmenes, la suciedad; o  miedo a la interacción social, como hablar en público, establecer una conversación con una persona desconocida, o simplemente a asistir a un lugar público… Todos estos ejemplos nos muestran cuan extenso es el paisaje de este tipo de trastornos; y cuanto de ellos existe en nosotros.

Puede que una parte de estos temores tengan una base genética y estén vinculados a nuestra propia constitución fisiológica: muchas características de personalidad que tienen que ver con estas conductas de temor (por su exceso: ser tímido, introvertido, o en el polo contrario: buscador de emociones…) muestran ciertas correlaciones en estudios con gemelos, o con la presencia de ciertas sustancias endógenas en nuestro organismo. Pero a pesar de ello, siempre tenemos recursos para poder enfrentarnos al miedo con éxito.

Si consideramos que estas vivencias dificultan significativamente nuestra vida social o profesional no debemos dudar en consultar a un profesional.

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En el campo de la terapia, las técnicas de relajación, practicadas adecuadamente, son un buen comienzo para poder enfrentarnos a la ansiedad, al temor o a la angustia; ya que además de rebajar nuestro estado de crispación, podrán contribuir a que experimentemos nuestro mundo de una manera más centrada y racional. Aunque no cabe duda que las técnicas de afrontamiento guiadas por un profesional son las mejores.

Son infinitos los libros y técnicas: yoga, meditación, terapias cognitivas, conductuales…Una opción óptima sería conseguir una orientación profesional para el camino elegido. La mayoría de estas técnicas producen un gran efecto en nuestra manera de sentirnos; y aunque requieren cierta disciplina, sus beneficios pueden mejorar significativamente nuestra vivencia con los demás y con nosotros mismos. Anímese. No deje que el temor le reste un milímetro de felicidad.

Nuestras creencias, valores y compromisos son esenciales en nuestra percepción y vivencia de la realidad. Muchas veces nuestras necesidades de éxito, la angustia por quedar bien, nuestra sensación de que valemos poco… están en la base de muchas vivencias angustiosas. Vencer a nuestros temores requiere de un cambio en nuestra manera de enfocar al mundo y a nosotros mismos, y sobretodo de enfrentarnos a nuestros miedos. Mejorar nuestra vida necesita el esfuerzo de  revisar nuestra manera de concebirla.

 

 

 

LA MUERTE EN NOMBRE DE DIOS

 

Muchas religiones se consideran en posición de la VERDAD, en consecuencia consideran falsas a las otras (paganas, herejías…). Hecho que nos lleva al axioma: si una es verdadera, las otras están equivocadas (por mutua exclusión). Desde luego que no seremos nosotros los que resolvamos el problema. Ya se encargará el Más Allá de aclararlo.

Lo que es evidente que mucha gente podría estar creyendo en algo falso. ¿Les asoma por eso alguna sombra de duda? Qué va. Han aceptado que un conjunto de palabras son sagradas y pa´lante. Por supuesto no han necesitado ninguna prueba científica, ni que tengan alguna coherencia con la realidad. No; sólo la fe.

 

Que poder tan extraño el de las palabras, y que extraños somos los seres humanos que no aceptamos la realidad sino el verbo.

Y en consecuencia a cumplir con sus mandatos: tipo de vida, relaciones, reglas éticas…. y si tenemos que pasar a cuchillo a nuestros congéneres…pongámonos manos a la obra…

 

…El orgullo de Maarat era ser la patria de una de las mayores figuras de la literatura árabe, Abul-Ala-al-Maari, fallecido en 1057. Este poeta ciego, librepensador, había osado criticar las costumbres de su época, haciendo caso omiso de las prohibiciones. Hacía falta atrevimiento para escribir:

 

Los habitantes de la tierra se dividen en dos,
Los que tienen cerebro pero no religión,
Y los que tienen religión pero no cerebro.

[…]

Llega el 11 de diciembre; está muy oscuro y los francos (CRUZADOS)  aún no se atreven a penetrar en la ciudad; los notables de Maarat se ponen en contacto con Bohemundo, el nuevo señor de Antioquía, que está a la cabeza de los asaltantes. El jefe franco promete a los habitantes perdonarles la vida si detienen la lucha y se retiran de ciertos edificios. Aferrándose desesperadamente a su palabra, las familias se agrupan en las casas y en los sótanos de la ciudad y esperan temblando durante toda la noche.

Al alba llegan los francos: es una carnicería. «Durante tres días pasaron a la gente a cuchillo, matando a más de cien mil personas y cogiendo muchos prisioneros». Está claro que las cifras de Ibn al-Atir son fantasiosas, pues la población de la ciudad en vísperas de su caída era probablemente inferior a diez mil habitantes. Pero el horror en este caso no reside tanto en el número de víctimas como en la suerte casi inconcebible que les estaba reservada.

«En Maarat, los nuestros cocían a paganos adultos en las cazuelas, ensartaban a los niños en espetones y se los comían asados». Esta confesión del cronista franco Raúl de Caenn no la leerán los habitantes de las ciudades próximas a Maarat, pero se acordarán mientras vivan de lo que han visto y oído[…]

 

 

Maalouf, Amin

 

EL MIEDO ES TU VERDADERO ENEMIGO II

Unos días después, de nuevo volvió el perro y de nuevo estaba muy asustado mientras le pedía ayuda,

-“Por favor, por favor, noble yogui ayúdame, me persigue un terrible y feroz tigre hambriento. ¡Ayúdame, sino este será mi fin!”

El compasivo yogui cedió ante tal temor y respondió, “Oh, eres una criatura muy temerosa. Deja de temblar. ¡Vuélvete un tigre! No tengas más miedo.” Y así con un hechizo transformó al perro, que se convirtió en el animal más temible del bosque, un bello y fuerte tigre.

Unos días después el yogui estaba sentado bajo su árbol en su postura habitual gozando de la paz que le rodeaba, cuando vio salir del bosque a un tigre temeroso.

-“Eres el ratón que convertí en gato, y luego en perro, y luego en tigre…de que tienes miedo ahora”.

El tigre asustado le dijo: “Tengo un terrible miedo a enfermar amado yogui”.

 

El yogui lo miró un instante,  y luego le habló.

-“Ninguna transformación que pueda hacerte te aliviará, porque el problema está en tu corazón: es el miedo. La única medicina que te dará la paz deseada es afrontarlo y ser valiente”.

 

 

RELATOS DE LA ANTIGUA INDIA

EL MIEDO ES TU VERDADERO ENEMIGO I

En un pequeño claro en lo profundo de un denso bosque meditaba un yogui místico. Sentado en el suelo en posición de loto con los ojos cerrados, el yogui estaba quieto como una estatua. Así, apreciaba la calma y la paz que le rodeaba.

 

Sin aviso, ante el yogui apareció un ratoncito que estaba aterrorizado de miedo, temblaba y al llegar ante el yogui de un salto tomó refugio en su regazo. El ratón chilló

-“¡Por favor, ayúdame noble místico, me persigue un terrible gato hambriento, por lo que más quieras, o si no será mi fin!”

 

El yogui lentamente dirigió la mirada hacia el ratón. Abriendo un ojo muy despacio, miró al temeroso ratón.

-“No es asunto mío correr tras gatos salvajes.” Respondió el yogui.”

-“Por favor señor, ayudadme, soy un pobre ratón indefenso ante tal amenaza”.

-“Esta bien”, accedió el yogui lleno de misericordia trascendental, “Te volverás un gato, ¡ahora!” Y así alzó la mano con la palma hacia fuera y con un simple hechizo convirtió el ratón en un gato”.

El ratón que ahora era un gato huyó al bosque a salvo.

 

Unos días después el yogui estaba sentado bajo su árbol en su postura habitual gozando de la paz que le rodeaba mientras desarrollaba sus poderes místicos meditando durante horas. Esta vez, de entre las plantas del bosque, apareció el gato que había sido ratón, maullando penosamente.

-“¡Por favor, sálvame, por lo que más quieras! Me persigue un perro rabioso, acabará conmigo seguramente si no me ayudas.”

-“Te reconozco gato,” dijo el yogui, “Eres el ratón que convertí en gato el otro día.”

El gato maullaba cada vez más fuerte, “Ayúdame, ayúdame.” Decía.

-“Bueno, bueno, ¿qué haremos hoy por ti gatito?” Así, el yogui de nuevo levantó la mano y con un simple gesto transformó al gato en un perro.

Así, el perro se retiró al bosque a salvo de nuevo y el yogui pudo seguir con su meditación.

 

 

RELATOS DE LA ANTIGUA INDIA