EL ÁRBOL Y LOS PÁJAROS

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” Limítate a pensar en los árboles:

Ellos dejan que los pájaros se posen en ellos y luego vuelen.

No los llaman para que vengan ni anhelan su retorno cuando se

alejan.

Si los corazones de la gente fueran como los árboles,

nunca estarían fuera del Camino.”

       

      

       

Langya

365 Zen

 

 

EL AUTOENGAÑO: LA TRAMPA DE LA SELECCIÓN

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“Peor que ver la realidad negra es el no verla” (Antonio Machado)

Los seres humanos disponen de infinidad de trucos para mantenerse ajenos a la realidad. Además de la negación, se utilizan mecanismos de defensa como la racionalización, que permite ocultar los verdaderos motivos bajo una explicación lógica, o la atención selectiva, mediante la cual se percibe lo que interesa mientras se ignora el resto.

Estos mecanismos de defensa brindan un refugio y son en cierto modo necesarios, pero al mismo tiempo condicionan nuestra manera de percibir y reaccionar frente al mundo. Como individuos, somos recopiladores y observadores de nuestra propia realidad y, a pesar de desearlo, rara vez somos imparciales. La mayoría solemos atribuirnos con mayor facilidad los éxitos que los fracasos, exculparnos y ver la mota en el ojo ajeno. Aunque otras personas tienden a interpretar que el fallo siempre está en su lado.

       

        

Cristina Llagostera

Elpais

EL AUTOENGAÑO: PUNTOS CIEGOS

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En su libro El punto ciego, Daniel Goleman relaciona esta estrategia con un hecho fisiológico. En la parte posterior del ojo existe una zona donde confluyen las neuronas del nervio óptico que carece de terminaciones nerviosas. Esta zona constituye un punto ciego. Habitualmente no se percibe su existencia porque se compensa con la visión superpuesta de ambos ojos. Pero incluso cuando se emplea un único ojo resulta difícil distinguirlo, pues ante la falta de información visual el cerebro rellena virtualmente esa pequeña área en relación con el entorno.

Algo parecido sucede a nivel psicológico. Todas las personas tienen puntos ciegos, zonas de su experiencia personal en las que son proclives a bloquear su atención y autoengañarse. Estas lagunas mentales tienden a ser rellenadas con fantasías, explicaciones racionales o imaginaciones. Se trata de un hecho comprobado que no percibimos la realidad tal y como es, sino que elaboramos nuestra interpretación particular a partir de lo que captan los sentidos. Incluso la memoria resulta altamente engañosa, pues contiene una serie de filtros que seleccionan la información que llega a la conciencia.

Cristina Llagostera

Elpais

DESARROLLO, MODERNIDAD Y PROGRESO

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Navegábamos a lo largo de la costa, nos deteníamos, desembarcábamos soldados , continuábamos, desembarcábamos empleados de aduana para recaudar impuestos en algo que parecía un páramo olvidado por Dios, con una casucha con planchas y un asta podrida so­bre ella; desembarcábamos aun más soldados, para cui­dar de los empleados de aduana, supongo. Algunos, por lo que oí decir, se ahogaban en el rompiente, pero, fue­ra o no cierto, nadie parecía preocuparse demasiado. Eran arrojados a su destino y nosotros continuábamos nuestra marcha. La costa parecía ser la misma cada día, como si no nos hubiésemos movido; sin embargo, deja­mos atrás diversos lugares, centros comerciales con nom­bres como Gran Bassam, Little Popo; nombres que parecían pertenecer a alguna sórdida farsa representada ante un telón siniestro. Mi ociosidad de pasajero, mi aislamiento entre todos aquellos hombres con quienes nada tenia en común, el mar lánguido y aceitoso, la oscuridad uniforme de la costa, parecían mantenerme al margen de la verdad de las cosas, en el estupor de una penosa e indiferente desilusión…

Durante algún tiempo pude sentir que pertenecía aún a un mundo de hechos naturales, pero esta creencia no duraría demasiado. Algo iba a encar­garse de destruirla. En una ocasión, me acuerdo muy bien, nos acercamos a un barco de guerra anclado en la costa. No había siquiera una cabaña, y sin embargo disparaba contra los matorrales. Según parece los fran­ceses libraban allí una de sus guerras. Su enseña flotaba con la flexibilidad de un trapo desgarrado. Las bocas de los largos cañones de seis pulgadas sobresalían de la parte inferior del casco… En la vacía inmen­sidad de la tierra, el cielo y el agua, aquella nave dis­paraba contra el continente…

Nada podría ocurrir. Había un aire de locura en aquella actividad; su contemplación producía una impresión de broma lúgubre. Y esa impresión no desapareció cuando alguien de a bordo me aseguró con toda seriedad que allí había un cam­pamento de aborígenes -¡los llamaba enemigos!-, oculto en algún lugar fuera de nuestra vista.   

Hicimos escala en algunos otros lugares de nombres grotescos, donde la alegre danza de la muerte y el comercio con­tinuaba desenvolviéndose en una atmósfera tranquila y terrenal, como en una catacumba ardiente.

»Al fin se abrió ante nosotros una amplia extensión de agua. Apareció una punta rocosa, montículos de tie­rra levantados en la orilla, casas sobre una colina, otras con techo metálico, entre las excavaciones o en un de­clive…

Pasé junto a un caldero que estaba tirado sobre la hierba, llegue a un sendero que conducía a la colina. El camino se desviaba ante las grandes piedras y ante unas vagonetas tiradas boca abajo con las ruedas al aire. Faltaba una de ellas. Parecía el caparazón de un animal extraño. Encontré piezas de maquinaria desmantelada, y una pila de rieles mohosos… A la derecha oí sonar un cuerno y vi correr a un grupo de negros. Una pesada y sorda detonación hizo estremecerse la tierra, una bocanada de humo salio de la roca; eso fue todo. Ningún cambio se advirtió en la superficie de la roca. Estaban construyendo un ferrocarril. Aquella roca no estaba en su ca­mino; sin embargo aquella voladura sin objeto era el único trabajo que se llevaba a cabo.

 

El corazón de las tinieblas

Joseph Conrad

EL MIEDO, NUESTRO PERTURBADOR COMPAÑERO

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La ansiedad se ha convertido en los últimos tiempos en un trastorno cada vez más frecuente . Esta patología psicológica caracterizada por la presencia de un nerviosismo excesivo puede manifestarse en diferentes grados que van desde simples crisis esporádicas, donde se activan mecanismos emocionales de alerta ante un peligro potencial, hasta fobias o pánicos que llevan a la inmovilización cognitiva permanente frente a la presencia de estímulos negativos.

El nexo común de los diferentes estadios de ansiedad son los miedos y temores ante supuestas amenazas, por lo que es necesario contar con las herramientas necesarias para saber superarlas, prevenirlas y controlarlas. El primer paso que recomiendan los expertos es reevaluar los miedos que activan el sistema nervioso de los individuos para discernir el grado real de peligro e identificar cualquier creencia o pauta de comportamiento inútil y poco realista que se pueda tener. La percepción de las amenazas no suele ser objetiva y a veces surgen preocupaciones por algo que no va a suceder. Por tanto, es importante reflexionar fríamente sobre las posibilidades de que se hagan realidad estos acontecimientos para no sobrevalorarlos. Hay que analizar las reacciones suscitadas para identificarlas y poder controlarlas, algo que se podrá mejorar con la práctica.

Minimizar los efectos

Evitar el catastrofismo es fundamental para salir al paso de un estímulo negativo una vez que haya ocurrido. Para manejar estas situaciones hay que ser conscientes de que se trata de un hecho puntual y recurrir a las habilidades de resolución de conflictos. El control de la respiración es la base para calmarse y poder pensar con claridad para enfrentarse a una situación de paralización por amenaza. Con el taichí o el yoga se aprende a respirar adecuadamente, lo que produce efectos físicos sobre la mente. Se aconseja cerrar los ojos e imaginar un lugar seguro y tranquilo, esos sentimientos positivos funcionarán muy bien y ayudarán a calmarse. Otra estrategia para combatir la ansiedad es aceptar los miedos como algo inevitable e inherente a la personalidad de cada individuo, sin tratar de reprimirlos o controlarlos. Cuando se sufran se deben supeditar a los aspectos positivos de la vida y seguir centrándose en las metas que cada uno se ponga. Una buena forma de alejarse de las preocupaciones psicológicas es fijarse en cosas que sean buenas, darse licencia para soñar, desear e imaginar lo mejor que pueda ocurrir. La búsqueda constante de la perfección suele generar ansiedad y tensión, dado que hay muchos factores incontrolables que hacen que la vida simplemente sea como es.

Antes de asumir esta estrategia se recomienda exponerse directamente a los miedos durante el tiempo necesario para habituarse a ellos y minimizar sus efectos de manera natural. En muchas ocasiones el miedo provoca que se evite o se huya de situaciones determinadas, lo que impide conocer sus consecuencias, habitualmente exageradas.

Liberar tensiones

La relajación es una condición previa para lanzarse a asumir estas estrategias para combatir los miedos y afrontar con éxito los altibajos de la vida diaria. Dormir lo suficiente, alimentarse correctamente y hacer ejercicio físico con regularidad provoca efectos positivos en cuerpo y mente. Actividades como pasear, salir a la montaña o andar en bicicleta ofrecen un beneficio añadido del ejercicio físico para liberar tensiones. El apoyo de amigos o familiares también es crucial. Pasar tiempo con personas queridas y a las que se aprecia permite estrechar lazos y aumenta la seguridad en uno mismo. Además, la experiencia de compartir ayuda a alejarse de las preocupaciones cotidianas. Hablar con alguien que sepa escuchar sobre las situaciones que generan miedos permite sentirse comprendido y mejora la capacidad de afrontar estas situaciones.

La medicación por prescripción médica es otro de los tratamientos que se deben tener en cuenta si los anteriores consejos no son suficientes para superar la ansiedad. Dependiendo del grado de los trastornos se requerirán medicamentos para tratar sólo los síntomas psíquicos o también los físicos y con tratamientos a corto o a largo plazo.

Iván Gil

Elconfidencial. Alma, corazón y vida

EL AMOR (VI) TODO LO PUEDE

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¿Se ha cortejado jamás a una mujer en tal humor? ¿Se ha conquistado jamás a una mujer en tal humor? Yo la he conquistado, pero no la conservaré mucho tiempo.

¡Qué!, yo, que maté a su marido y a su padre, ¡apoderarme de ella en el mayor odio de su corazón, con maldiciones en la boca, y lágrimas en los ojos, al lado de ensangrentado testigo de su odio; teniendo contra mí a Dios, a su conciencia y estos obstáculos, y sin amigos que respaldaran mi pretensión al mismo tiempo, sino el mismo demonio y la cara simuladora, y sin embargo, ganarla a ella: el mundo entero contra nada. ¡Ja, ja!

¿Ha olvidado ya a aquel valiente Príncipe, Eduardo, su señor, a quien yo, hará unos tres meses, apuñalé en mi furia en Tewksbury? El espacioso mundo no puede volver a ofrecer un caballero más dulce y amable, formado en la prodigalidad de la naturaleza, joven, valiente y sabio, sin duda egregio de veras; y, con todo, ¿ella baja los ojos hasta mí, que segué la dorada primavera de ese dulce Príncipe, y la dejé viuda en lecho de gemidos; hasta mí, que no igualo entero a la mitad de Eduardo; a mí, que soy tan renqueante y deforme?

Apuesto mi ducado contra un ochavo de mendigo, que me había engañado hasta ahora sobre mi persona: por vida mía, aunque yo no pueda, ella encuentra que soy un hombre maravillosamente grato. Me gastaré algo en un espejo y ocuparé una veintena o dos de sastres en que estudien modas con que adornar mi cuerpo: puesto que he llegado a introducirme en mi propio favor, lo mantendré en la tumba, y luego volveré con lamentos a mi amor. Brilla, hermoso sol, hasta que me compre un espejo, para que pueda ver mi sombra al caminar

 

Ricardo III

William Shakespeare

TÚ CREES QUE HAY DOS MUNDOS PARA TI, DOS CAMINOS, PERO SÓLO EXISTE UNO

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Es uno entre cantidades de caminos. Por lo tanto debes tener siempre en mente que un camino no es más que un camino. Si encuentras que no debe seguirlo, no debes permanecer en él bajo ninguna circunstancia. Para tener una claridad de estas, es  necesario llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino no pasa de ser un camino y no hay afrenta ni para sí mismo ni para los otros cuando se deja, si esto es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de continuar en el camino o dejarlo debe estar exenta de miedo y de ambición. Yo te prevengo. Mira bien cada camino y con intención. Experiméntalo cuantas veces consideres necesario.

Después pregúntate a ti mismo una cosa. Esta pregunta es una que sólo los hombres muy viejos se hacen. Cierta vez mi benefactor me contó algo al respecto, pero mi sangre era demasiado fuerte para poder comprenderla. Ahora yo la entiendo. Te diré cuál es: ¿ese camino tiene corazón? Todos los caminos son los mismos, no conducen a ningún lugar. Son caminos que atraviesan el matorral o que entran en él. En mi vida puedo decir que ya pasé por caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. La pregunta de mi benefactor ahora tiene un significado. ¿Este camino tiene corazón? Si tiene, el camino es bueno, si no, de nada sirve. Ninguno de los caminos conducen a alguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno torna el viaje alegre, mientras lo sigas serás uno con él. El otro hará maldecir tu vida. Uno te torna fuerte, el otro te debilita.

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Tú crees que hay dos mundos para ti, dos caminos, pero sólo existe uno. El único mundo posible para ti es el mundo de los hombres, y no puedes elegir abandonarlo. Es un hombre. El protector, Mescalito, te mostró el mundo de la felicidad, donde no hay diferencia entre las cosas, porque allá no hay nadie que busque la diferencia. Pero este no es el mundo de los hombres. El protector te sacudió para fuera y te mostró cómo es que el hombre piensa y lucha. Este es el mundo del hombre. Y ser un hombre es estar condenado a este mundo. Tú tienes la presunción de creer que vives en dos mundos, pero esto sólo es vanidad. Sólo existe un único mundo para nosotros. Somos hombres y tenemos que seguir el mundo de los hombres satisfechos.

¿Cómo sabré con certeza si el camino tiene o no tiene corazón?

Cualquier persona sabe de esto. El problema es que nadie hace la pregunta, y cuando al final el hombre descubre que tomó un camino sin corazón, el camino está listo para matarlo. En este punto, muy pocos hombres logran parar para pensar y dejar el camino.

Un camino sin corazón nunca es agradable. Tiene que trabajarse mucho para seguirlo. Por otro lado, un camino con corazón resulta fácil, no cuesta tomarle el gusto.

El deseo de aprender no es ambición. Es nuestro destino como hombres querer saber. Querer el poder sí que es ambición. No dejes que la hierba del diablo te ciegue. Engatusa a los hombres y les da una sensación de poder. Ella los hace sentir que pueden hacer cosas que ningún hombre común puede hacer. Pero éste es su ardid. Y en seguida el camino sin corazón se vuelve contra los hombres y los destruye. No cuesta mucho morir, y buscar la muerte es no buscar nada.

 

Las enseñanzas de Don Juan

Carlos Castaneda